Philips ha presentado el Sonicare DiamondClean 9900 Prestige, un cepillo eléctrico que controla qué zonas de la boca has limpiado y cuáles te estás dejando por el camino. En lugar de limitarse a vibrar durante un par de minutos, va siguiendo el cepillado para indicarte si todavía tienes trabajo pendiente o si estás haciendo demasiada presión.La idea tiene bastante sentido si pensamos en cómo solemos lavarnos los dientes: repetimos más o menos los mismos movimientos, damos por hecho que hemos pasado por todas partes y terminamos. Aquí Philips intenta quitar parte de esa incertidumbre con sensores que controlan la cobertura y la presión durante el cepillado, además de una pantalla integrada directamente en el mango.El amarillo significa que todavía te queda trabajo Primer plano del Philips Sonicare DidamondClean 9900 PrestigeLa parte más fácil de entender está en la base del cepillo. Mientras lo utilizas, el sistema va marcando en amarillo las zonas que todavía necesitan atención y en azul aquellas por las que ya has pasado correctamente. Si ves amarillo, toca volver; cuando cambia a azul, esa zona ya se considera limpia y puedes seguir con la siguiente.Cuando terminas, la pantalla táctil del mango utiliza toda la información recogida para enseñarte un mapa de la boca con los puntos que deberías repasar. También aparecen las zonas en las que has hecho demasiada fuerza, de manera que puedes revisar dónde has fallado durante el cepillado sin tener que abrir la aplicación del móvil.Porque el DiamondClean 9900 Prestige también vigila cuánto aprietas. El anillo luminoso permanece verde cuando la presión es la adecuada, parpadea en morado y añade una pequeña vibración si te pasas, mientras que ese mismo morado va perdiendo intensidad cuando haces poca fuerza. Así puedes saber si estás apretando demasiado o demasiado poco mientras sigues cepillándote.SenseIQ lleva esta parte algo más lejos, ya que no se limita a avisarte. Si detecta que estás haciendo demasiada presión, puede reducir automáticamente la intensidad del motor para corregirla. Philips asegura que el sistema analiza presión, movimiento y cobertura hasta 100 veces por segundo, aunque lo que notarás es un ajuste automático cuando te pasas de fuerza.También hay ocho modos, aunque aquí no está la gracia Philips Sonicare DidamondClean 9900 PrestigeMás allá de los sensores, Philips ha metido prácticamente todo lo que cabría esperar en uno de sus cepillos más completos. Hay tres niveles de intensidad y ocho modos distintos, con opciones para limpieza diaria, limpieza profunda, encías, sensibilidad, manchas superficiales o sesiones más suaves, de modo que puedes adaptar el cepillado al tipo de limpieza que buscas.También puedes conectarlo a la aplicación Philips Sonicare, desde donde puedes consultar recomendaciones e informes de progreso. No obstante, las indicaciones básicas están en el propio cepillo, así que no tienes que sacar el teléfono cada vez que quieras saber si te has dejado alguna zona sin limpiar. La aplicación queda como complemento para seguir tus hábitos con más detalle.Philips acompaña todo esto con cifras bastante contundentes: habla de hasta 20 veces más eliminación de placa que con un cepillo manual, encías hasta 15 veces más sanas tras seis semanas y un 100 % más de manchas eliminadas en menos de dos días. Conviene recordar que son comparaciones realizadas por la propia Philips frente a cepillos manuales, no resultados independientes.La batería puede llegar hasta los 14 días y el estuche de viaje también sirve para cargarlo, mientras que en casa puedes utilizar la base de inducción con vaso de cristal. Philips también incluye aviso para cambiar el cabezal y temporizadores de cepillado, con una autonomía que permite pasar cerca de dos semanas sin preocuparte por el cargador.Y llegamos al precio. El Philips Sonicare DiamondClean 9900 Prestige tiene un precio recomendado de 479,99 euros, prácticamente lo mismo que otros cepillos que rondan los 480 euros y muy lejos de los modelos eléctricos por menos de 30 euros. En este caso, el seguimiento del cepillado es lo que marca la diferencia frente a opciones bastante más sencillas.