Mar Itzazo, experta en perder peso: «Las mujeres adultas son la franja de población que menos entrena fuerza y la que más beneficios puede obtener»

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El deporte es uno de los grandes incomprendidos de la vida social. Y es que tiene mucha más importancia de la que la gente suele darle. A pesar de que cada vez esté más asentado entre la población, lo cierto es que sigue habiendo déficit entre los colectivos más necesitados. O aquellos que se puedan considerar más vulnerables. Por ello, cada vez más expertos intentan inculcar hábitos deportivos a aquellos sectores de la sociedad que tienen menos costumbre. Y más especialmente, la costumbre de hacer ejercicios de fuerza, los cuales son claves a medida que se van cumpliendo años. Entrenar fuerza está muy infravalorado. Y en cuestiones de longevidad y bienestar físico, es clave. Además, hay mucho desconocimiento alrededor de este tipo de deporte, ya la gente suele interpretarlo con levantar pesadas mancuernas o con estar rodeados de hierro todo el día en un gimnasio. Nada más lejos de la realidad, la fuerza no es solo para culturistas y similares. De hecho, es fundamental para personas que superan los 40 y los 50 años, ya que es el momento en el que el cuerpo cambia y empieza a notarse su deterioro. Los ejercicios de fuerza no solo hacen crecer el músculo, sino que también son básicos para constituir unos huesos sanos y fuerzas. De esta manera, con un esqueleto poderoso, es decir, con un armazón fiable, se podrá sostener más y mejor el peso del cuerpo cuando menos movilidad haya o incluso cuando perder unos kilos se vuelva una misión casi imposible. Como suelen repetir los expertos, levantar peso a los 50 para que no tengan que cargar con nosotros a los 80. En esta línea va Mar Itzazo, entrenadora deportiva y especialista en el cuerpo de la mujer, que hace una valoración en 'Focus on podcast'. Su principal labor dentro de su campo es ayudar a mujeres a «transformar su cuerpo con fuerza y constancia». Y está muy centrada sobre todo en mujeres adultas, que son quienes según las estadísticas menos cultivan la fuerza a pesar de la gran necesidad que tienen. «Una mujer debe entrenar músculo a todas las edades, igual que un hombre. Pero lamentablemente es curioso porque la franja, creo, va cambiando, cada vez va cambiando más, pero la franja de la población que menos entrena o que menos identificada se suele sentir con el entreno de fuerza creo que son las mujeres adultas». Esta es una situación que a su juicio debería cambiar. Por eso, ella centra muchos de sus esfuerzos en ayudar a féminas que se encuentran ya en esa franja de edad porque su propio ritmo biológico les obliga a tener ese andamiaje mucho más reforzado de lo normal. «Es justamente la franja de edad que más beneficio puede obtener y que más diferente puede hacer su vida, de entrenar a no hacerlo. Porque el entrenamiento en mujeres adultas tiene un impacto en los huesos». Ese impacto está muy ligado al proceso de la menstruación. Y, sobre todo, a la desaparición de la misma. Los efectos que estas dos situaciones provocan en el cuerpo de las mujeres hacen que el entrenamiento de fuerza sea clave. «El 50% de las mujeres con la menopausia tienen osteoporosis. Lo único que la previene, incluso que la frena, es el entrenamiento de fuerza». No hay otra salida cuando el reloj biológico se activa y comienza imparable el envejecimiento.