En el fondo del mar Rojo hay piscinas donde falta el oxígeno y sobra la sal. Estas condiciones matarían a muchos organismos, pero algunos microbios prosperan en ellas. Ahora, una investigación apunta a que estos ambientes ayudan a entender cómo sobrevivía la vida antes de que el oxígeno abundara en la Tierra.El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Miami y publicado en AGU Advances, relaciona la actividad de estos microorganismos con la acumulación de metales en los sedimentos. Lo interesante es que su huella permanece incluso cuando la piscina desaparece. Estas señales permiten estudiar procesos que pudieron sostener a los primeros habitantes de nuestro planeta, hace miles de millones de años.Las pistas de la Tierra primitiva están bajo el marEstas formaciones son piscinas de salmuera, que, básicamente, resultan acumulaciones de agua extremadamente salada sobre el fondo marino. Son oscuras y carecen de oxígeno, pero albergan bacterias y arqueas, otro grupo de microorganismos. Estos se conocen como extremófilos porque prosperan en condiciones extremas. Suscríbete a la newsletter de Andro4allLos investigadores compararon la piscina activa de NEOM, situada a 1.770 metros de profundidad, con una antigua en la depresión de Hume. Esta última ya no contiene salmuera, aunque conserva restos de animales y sedimentos enriquecidos en metales. En determinadas muestras, las concentraciones alcanzaban 117 veces los valores del fondo marino habitual, lo que apunta a una señal capaz de persistir durante miles de años. Piscinas de salmuera de NEOM, en el golfo de Aqaba | Foto: Sam J. Purkis y colaboradoresPara averiguar qué papel desempeñaban los microbios, el equipo analizó su material genético y qué genes estaban activos. Encontró microorganismos con capacidad para intervenir en transformaciones del manganeso. La presencia de estos seres y de minerales asociados respalda la posibilidad de que reacciones químicas con metales sirvieran para obtener energía sin depender de la fotosíntesis que libera oxígeno.Aquí está la conexión con la vida primitiva de la Tierra. Estos mecanismos pudieron funcionar antes de la Gran Oxidación, cuando el oxígeno comenzó a acumularse en la atmósfera hace unos 2.400 millones de años. Las piscinas actuales ofrecen así un escenario para investigar cómo conseguían energía los microorganismos en océanos totalmente diferentes a los que tenemos hoy en día. Un estudio de la Universidad de Purdue en tumbas de hace 5.000 años apunta a que los sirvientes egipcios eran ejecutados tras la muerte del reySin embargo, queda por determinar cuánto de ese enriquecimiento corresponde a los microbios y cuánto a procesos no biológicos. Los autores señalan que hacen falta más investigaciones para reconocer estas señales con seguridad en rocas antiguas.