Hacer una foto a través de un cristal parece, a priori, algo de lo más sencillo. No obstante, el resultado no siempre sale como esperábamos. Puede haber reflejos, alguna mancha en el cristal o luces que se cuelan en la imagen y terminan estropeándola. Es algo que puede pasar al fotografiar desde un coche, un avión, un tren o incluso desde una ventana de casa.Además, es bastante habitual acercar el móvil al cristal, buscar el encuadre y pulsar el botón de disparo sin pararnos a mirar los ajustes de la cámara. Y ahí podemos encontrarnos un pequeño problema. Uno de esos ajustes que normalmente pasan desapercibidos puede tener bastante importancia en este tipo de fotos: el flash.Un ajuste que no deberías pasar por alto Casi siempre, el icono de cámara está en la parte superior de la aplicaciónAntes de hacer una foto, no está de más comprobar que el flash está apagado. Parece una cosa obvia, pero no siempre nos acordamos de revisarlo. Sobre todo cuando estamos en un sitio con poca luz y apuntamos hacia el exterior, que está mucho más iluminado. Si el flash está en modo automático, el smartphone puede decidir activarlo por su cuenta al detectar que la escena es demasiado oscura.Aquí hay que tener en cuenta un detalle: no todos los móviles tienen este ajuste en el mismo sitio. De hecho, la ubicación puede cambiar incluso dependiendo de la aplicación de cámara que utilicemos. En algunos móviles, el icono de flash aparece directamente en la parte superior de la pantalla. En otros, hay que abrir un menú para encontrarlo. Cómo hacer fotos buenas con un móvil barato: 4 trucos que sí que dan resultadoLas opciones también pueden variar ligeramente. Lo habitual es encontrar el flash activado, desactivado o en modo automático. En cualquier caso, la función está disponible en todas las aplicaciones de cámara, aunque la forma de acceder a ella y dónde aparece puede ser diferente según el dispositivo y la app.¿Y qué pasa si hacemos la foto con el flash encendido? El problema principal está en los reflejos. La luz sale del móvil, choca contra el cristal que tenemos justo delante y rebota de nuevo hacia la cámara. El resultado puede ser un destello bastante fuerte, una mancha de luz en mitad de la imagen o incluso el reflejo del propio smartphone o de quien está haciendo la foto.Además, ese reflejo puede hacer que la foto pierda contraste y detalle. En algunos casos, incluso puede llegar a tapar una parte importante de la escena. El efecto se nota todavía más cuando el cristal está muy cerca del móvil, como ocurre al hacer una foto desde una ventana.Por eso, antes de pulsar el botón de disparo, no cuesta nada hacer una comprobación rápida: mirar el icono del flash y asegurarnos de que está apagado. Solo un par de segundos pueden marcar la diferencia entre una foto llena de reflejos y una bien hecha.