Sumar acelera para contener la fractura en la izquierda con Podemos y otros aliados negociando sus condiciones

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La izquierda alternativa tiene poco menos de dos meses para resolver un puzle que llevaba meses sin terminar de montar. El adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre, anunciado este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obliga a Sumar, Podemos y sus distintos socios territoriales a decidir en cuestión de días qué quieren volver a construir juntos y, sobre todo, bajo qué reglas. La vicepresidenta segunda y candidata en las anteriores elecciones, Yolanda Díaz, no repetirá al frente de la papeleta y el nombre de quien ocupará ese lugar todavía es una incógnita.El punto de partida es distinto al de 2023. También lo son los protagonistas y las relaciones entre ellos. Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes habían acordado antes de la convocatoria electoral lanzar el próximo 17 de octubre un nuevo proyecto bajo la denominación de Frente Amplio, fecha en la que pretendían revelar también su candidatura a la Presidencia del Gobierno. Ahora tienen 55 días hasta las urnas y una negociación mucho más compleja que la elección de un cabeza de cartel. “Aquí hay un Frente Amplio en el que están muchísimas organizaciones que vienen trabajando desde hace muchísimo tiempo, y no sobra nadie”, sostuvo el ministro Ernest Urtasun al ser preguntado por la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Podemos, después de que los morados hayan establecido la línea roja de celebrar primarias abiertas. En Sumar aseguran que la intención es alcanzar un acuerdo “lo más amplio posible” y que el nuevo espacio no puede construirse pensando únicamente en la relación bilateral con Podemos. En la dirección consideran que las conversaciones deben abarcar tanto a las organizaciones que ya participan en la construcción del Frente Amplio, entre las que están Más Madrid, IU, comunes y Movimiento Sumar, como a las fuerzas territoriales con las que han compartido camino durante esta legislatura. La premisa es intentar hacer ahora el trabajo que hace tres años y medio se concentró en los días previos al registro de la coalición. “Lo que no queremos es llegar al último momento sin tener ese trabajo”, resumen.El primer gran escollo es Podemos. Pero la discusión no parte, al menos por ahora, de que el partido morado haya decidido presentarse en solitario. En la formación liderada por Ione Belarra no quieren competir contra Sumar y el resto de fuerzas del espacio y contemplan la posibilidad de una candidatura conjunta, pero rechazan que la urgencia electoral sirva para reproducir el modelo de negociación de las generales del 23J, en las que se vetó a Irene Montero de las listas, y defienden que la nueva alianza no se convierta en un bloque monolítico donde las organizaciones pierdan autonomía.Irene Montero hizo este lunes una propuesta concreta: celebrar los días 14 y 15 de octubre unas primarias abiertas para escoger a la persona que encabece una candidatura conjunta de la izquierda situada más allá del PSOE. La eurodiputada de Podemos ya se ha postulado y, según trasladan fuentes de la formación, es una propuesta abierta que se ha trasladado formalmente a la dirección del futuro Frente Amplio. El planteamiento coloca el método de elección del candidato en el centro de la negociación. Desde el espacio que impulsa el Frente Amplio han evitado de momento resolver la discusión a través de declaraciones públicas y mantienen abierto el diálogo.Pero detrás de las primarias hay un desacuerdo más profundo. Podemos no quiere que el pacto vuelva a resolverse mediante una negociación entre las direcciones sobre posiciones en las candidaturas. Las fuentes consultadas defienden que las listas propias de la formación deben someterse a sus procesos internos y consideran que, si se quiere elegir un liderazgo compartido, la decisión debería abrirse también a la militancia y a los simpatizantes.El recuerdo del 23J atraviesa todo el espacio. Entonces Sumar y Podemos cerraron el pacto prácticamente sobre la bocina después de una negociación especialmente áspera que terminó incluyendo a Podemos en la coalición pero dejó fuera de las listas a Irene Montero. Esta vez, en la formación morada insisten en que no quieren repetir aquella experiencia. Podemos considera posible compartir candidatura electoral manteniendo partidos diferenciados, estructuras propias y capacidad política autónoma. Un acuerdo que consideran que no se cumplió en 2023 y que provocó la salida de los diputados morados al grupo mixto.El mapa se complica en cuanto la conversación sale de Madrid. Compromís es una de las organizaciones que Sumar considera fundamentales para ampliar el Frente Amplio. Y fuentes de la coalición valencianista confirman a infoLibre que “están dispuestas a estudiar concurrir conjuntamente a las generales”, aunque el eventual acuerdo deberá negociarse con condiciones propias y respetando la autonomía política y territorial de Compromís.Un pacto que, por el momento, no se ha concretado según confirman ambas partes. Aunque su portavoz en les Corts, Joan Baldoví, defendió “una opción valenciana 100%”, este mismo lunes dirigentes de Compromís han apelado a la unidad de las fuerzas a la izquierda del PSOE y han defendido aprovechar las elecciones como una oportunidad para articular una candidatura conjunta. Las conversaciones tendrán que resolver cuestiones que fueron especialmente sensibles en negociaciones anteriores: la identidad valenciana de la candidatura, la confección de las listas, el grado de autonomía dentro del grupo parlamentario y la capacidad de Compromís para marcar una agenda propia.En Sumar descuentan que esa negociación existirá. Fuentes del espacio incluyen a Compromís entre las organizaciones con las que esperan construir el nuevo marco y sostienen que esta vez quieren sentar a todos los actores alrededor de la mesa cuanto antes. Incluso pretenden ampliar la conversación al Senado, donde exploran fórmulas de candidaturas compartidas que permitan evitar la dispersión del voto progresista.Aragón representa, por ahora, uno de los territorios donde la voluntad de confluencia resulta más explícita. El presidente de Chunta Aragonesista, Jorge Pueyo, reclamó este lunes trabajar para conseguir “una única papeleta” de la izquierda aragonesa para el 29N. CHA ya había anunciado en septiembre una ronda de contactos con distintas organizaciones para impulsar una candidatura amplia a las generales.La ambición de Chunta va incluso más allá del actual Frente Amplio. La formación aspira a reunir en Aragón a IU, Movimiento Sumar, Podemos e incluso explorar la incorporación de Teruel Existe, aunque este último partido nunca se haya definido como una fuerza de izquierdas. CHA parte además de una relación ya experimentada con este espacio. En 2023 concurrió dentro de Sumar Aragón junto a Sumar, Podemos Aragón e Izquierda Unida, con Jorge Pueyo encabezando la candidatura por Zaragoza.Pero Chunta quiere ahora desempeñar un papel distinto: reclama liderar la candidatura aragonesa y garantizar que el acuerdo tenga una identidad territorial reconocible. Es precisamente este tipo de exigencias el que convierte la negociación del Frente Amplio en algo diferente a una simple ampliación estatal de Sumar.En Baleares ocurre prácticamente lo contrario. MÉS per Mallorca, Més per Menorca y Ara Eivissa, integrados en la federación Ara Més, han dejado claro este lunes que “no quieren repetir una coalición estatal como la de 2023”. Los ecosoberanistas se muestran abiertos a llegar a acuerdos electorales, pero exigen que cualquier fórmula se construya estrictamente “en clave balear”. El portavoz de Més per Menorca, Josep Castells, descartó integrarse en lo que denominó un “engendro a nivel estatal”, mientras el dirigente de MÉS per Mallorca Lluís Apesteguia insistió en que cualquier pacto deberá responder directamente a los intereses de las islas.La experiencia anterior pesa. En las generales de 2023, MÉS y Sumar concurrieron juntos y consiguieron un diputado, Vicenç Vidal. La coalición obtuvo algo más del 16% de los votos en Baleares y un escaño. Pero los soberanistas baleares creen que durante la legislatura la agenda territorial no avanzó todo lo que esperaban. Ara Més quiere corregir ahora esa relación: puede haber alianzas con otras fuerzas de izquierda, pero bajo una candidatura de ámbito balear y no como una pieza integrada en una marca estatal.Ese carácter territorial de la negociación conecta con un debate que desde hace meses intenta abrir Gabriel Rufián. Fuentes próximas al portavoz de ERC en el Congreso explican a infoLibre que está “reflexionando y escuchando” antes de decidir cuál será su papel en las elecciones. Considera que las izquierdas soberanistas deberían implicarse, junto a las fuerzas estatales, en la respuesta al nuevo escenario político.Su planteamiento no pasa necesariamente por una coalición única en todo el Estado. Rufián considera que la mejor fórmula sería explorar una “confluencia provincia por provincia”, adaptando los acuerdos a las características electorales de cada territorio. Fuentes de su entorno sostienen asimismo que el dirigente republicano condicionará su continuidad como candidato a disponer de unas condiciones mínimas de trabajo y de capacidad para influir en la línea estratégica de ERC. La reflexión no equivale, sin embargo, a una decisión de ERC de integrarse en el Frente Amplio.El partido llega además a las elecciones con su propia competición política en Cataluña, donde mantiene una fuerte disputa con Junts. La elaboración de las listas y el papel de Rufián tendrán que resolverse dentro de esa estrategia propia, ya que hay algunas voces que plantean que sea el líder de ERC, Oriol Junqueras, el que se presente a las generales si se le aplica la amnistía. Según entienden en el entorno de Rufián, se trata de un aviso a navegantes para que él dé un paso atrás tras las polémicas de los últimos meses.Sumar entra así en la campaña antes incluso de haber terminado de decidir qué es exactamente el Frente Amplio. Movimiento Sumar, Más Madrid, IU y los comunes constituyen el núcleo. Podemos quiere hablar, pero reclama primarias y garantías de autonomía, Compromís está dispuesto a estudiar una candidatura conjunta, aunque quiere negociar sus propias condiciones, Chunta reclama una única papeleta aragonesa y Ara Més rechaza una coalición de ámbito estatal. Por su parte, BNG y EH Bildu mantienen de momento su estrategia autónoma. Y en ERC, Rufián intenta introducir en el debate una lógica distinta: pactar, cuando tenga sentido, circunscripción por circunscripción.Por eso, detrás de la discusión sobre una candidatura unitaria se esconden en realidad “varias negociaciones simultáneas”: quién encabeza el espacio estatal, cómo se elaboran las listas, cuánto poder conservan los partidos que entren en la coalición, qué nombre tendrá cada candidatura, cómo se garantiza la autonomía territorial y en qué lugares compensa realmente concurrir juntos. La nueva dirección del espacio quiere evitar que todo vuelva a decidirse en un despacho en los últimos días, pero el calendario impuesto por el adelanto reduce drásticamente el margen.