De la mayoría de futbolistas solo conocemos la superficie. La compuerta a sus interiores suele permanecer cerrada, o entreabierta de un modo muy controlado. Por algo son ya marcas. Aunque las redes sociales han derribado barreras y ahora pueden difundir sus momentos de ocio, sus poses, sus parejas e incluso una pasarela a sus posesiones, conocer a la persona, mirar a sus adentros, cuesta más, mucho más. Andrés Iniesta sería una excepción. Iniesta, pese a una presencia pública de muchos años, nunca ha logrado desprenderse de un aire de timidez. Y, sin embargo, fue valiente en su día al exponer el lado oscuro que bordeó su éxito profesional, aceptando el riesgo de mostrar el lado humano. Una estrella mundial, pero persona siempre antes que personaje. Seguir leyendo....