Amazon deja de firmar acuerdos de confidencialidad con las administraciones para sus centros de datos, pero el problema de confianza sigue ahí

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El consejero delegado de Amazon Web Services ha anunciado que la compañía ha dejado de usar acuerdos de confidencialidad (NDA) con las agencias públicas con las que trata cuando busca permiso para construir nuevos centros de datos. Lo hizo en una sola frase dentro de un artículo mucho más largo en el que intenta desmontar las sospechas sobre estas instalaciones. Lo cuenta Anthony Ha en TechCrunch. Es un gesto relevante, pero es la única parte de su defensa que se puede comprobar fácilmente.¿Por qué importan tanto los NDA en los centros de datos?Importan porque son el origen de la sensación de opacidad. TechCrunch recoge la queja que más escucha una activista medioambiental conocida, y es la transparencia: proyectos anunciados cuando los permisos ya están asegurados, promotores que no devuelven llamadas y cargos locales que firmaron un NDA antes de que sus vecinos supieran que se estudiaba una instalación.Ese patrón ha alimentado la reacción. Nueva York ha anunciado una moratoria de un año para los permisos de grandes centros de datos, y según Garman hay más de 100 moratorias en estudio en todo Estados Unidos. La empresa avisa de que, si se aprueban, el país «estaría escribiendo su propio billete perdedor» en la carrera de la IA. El mensaje es claro: la transparencia es un coste que Amazon acepta para evitar un problema mayor.Microsoft ya había dado el paso. En marzo de 2026 se comprometió a dejar de pedir NDA a los gobiernos locales por sus proyectos, con la salvedad de «circunstancias limitadas» para secretos comerciales, según Data Center Dynamics. Que Amazon llegue casi siete meses después sugiere que la presión funciona.¿Qué dice Amazon de los cuatro mitos y qué se puede comprobar?El consejero ataca cuatro ideas: que los centros de datos consumen demasiada agua, encarecen la electricidad, contaminan mucho y no benefician a sus comunidades. Mi análisis separa hecho de interpretación.Agua. Según un informe de Amazon sobre su propio consumo, el uso directo de los centros de datos es el 0,5 % del uso industrial de agua en Estados Unidos, «órdenes de magnitud menos» que los campos de golf o los almendros. TechCrunch matiza que esas cifras, como las de Nvidia sobre su nuevo sistema de refrigeración, parecen ignorar el agua de la generación eléctrica y la fabricación de chips, y que los científicos piden estudiar el consumo de forma independiente porque no hay obligación federal ni estatal de informar.Electricidad. Él dice que las tarifas han subido solo en algunos estados con muchos centros de datos y han bajado o crecido más despacio en otros, y que donde suben es sobre todo porque la red es vieja. Un organismo de vigilancia independiente atribuyó a los centros de datos el principal papel en una subida interanual del 76 % en el precio de la mayor red eléctrica del país, según TechCrunch. Dos lecturas opuestas del mismo fenómeno.Contaminación. Él sostiene que los críticos miran el máximo permitido y no el real. Un centro de datos planificado por Amazon en Texas tiene permiso para emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año, más que cualquier central eléctrica del país, pero los generadores «casi nunca funcionan»: están parados el 99,9 % del tiempo y operan unas 10 horas al año. La afirmación es verosímil, pero se apoya en la declaración de la empresa y no he visto datos de medición independientes.Beneficios para la comunidad. Amazon asegura haber aportado más de mil millones de dólares (≈ 860 millones de euros) a comunidades con presencia importante de centros de datos en los últimos tres años.¿Es suficiente dejar los NDA para recuperar la confianza?Probablemente no, y la propia crónica lo apunta. El consejero delegado de Anthropic describió la reacción contra la IA como «fundamentalmente una crisis de confianza», en la que la gente supone que gobiernos y tecnológicas siempre están «maquinando algún nuevo modo de fastidiarles». Una escritora citada por TechCrunch resume la respuesta típica de los opositores cuando escuchan los argumentos de las empresas: «No me lo creo».Ese es el problema de fondo. Un NDA es un documento que se puede dejar de firmar; la confianza no. Y una promesa de transparencia con el gobierno no equivale a transparencia con el vecino. Amazon habla de agencias públicas; no dice que vaya a publicar consumos de agua y energía por instalación, que es lo que piden los científicos.El contexto político explica la urgencia. Los centros de datos se han convertido en un tema de campaña: el 75 % de los estadounidenses se opone a tener uno cerca, según una encuesta que analizamos al hablar de las elecciones de mitad de mandato. Y la respuesta de la agencia medioambiental estadounidense a ese rechazo, según contamos, fue seguir construyendo y eliminar la audiencia pública, justo lo contrario de lo que pide la transparencia.¿Hay un modelo regulatorio mejor que las promesas voluntarias?Sí, y se está probando en Europa. España prepara un decreto para centros de datos que exige un 80 % de energía renovable por hora o no hay conexión a la red, el más exigente del continente, como detallamos en el decreto español de centros de datos con 80 % de renovables por hora. La diferencia con la promesa de Amazon es estructural: una obligación legal se puede incumplir y sancionar; una declaración de intenciones, no.Mi postura: dejar los NDA es un paso correcto pero barato. Lo caro sería publicar, instalación por instalación, el consumo real de agua y electricidad y las emisiones de los generadores, con auditoría independiente. Si Amazon cree de verdad en sus cifras, le conviene abrir esos datos; si no lo hace, el siguiente gesto será otra moratoria.La noticia Amazon deja de firmar acuerdos de confidencialidad con las administraciones para sus centros de datos, pero el problema de confianza sigue ahí fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.