El mayor escándalo financiero de la última década en Turquía —la intervención de 131 fondos de inversión con un valor de unos 17.000 millones de euros tras una cadena de impagos y acusaciones de manipulación bursátil que ha dejado a unos 455.000 ahorradores atrapados— ha empezado a salpicar al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, con varios altos cargos de su partido y familiares de miembros de su Gobierno investigados por beneficiarse de la trama, entre acusaciones de nepotismo y corrupción. Seguir leyendo