"Llevo aquí 20 años y es la primera vez que siento vergüenza". Croacia nunca se ha creído más de lo que es. Ni siquiera cuando rozó la cima universal, en la final del Mundial 2018 perdida contra Francia, despegó los pies del suelo la aguerrida selección balcánica. Siempre supieron los croatas que no pertenecían a la más alta aristocracia del fútbol, que si pisaban sus alfombras era porque el coraje y la competitividad ejercían de infalibles multiplicadores de su talento. Y por eso, ahora, duele tanto.Seguir leyendo....