Ébola en España: el virus que cruzó África y puso a un país frente al espejo ante el mundo

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En 2014, el ébola parece una amenaza lejana para buena parte del mundo, pero en África Occidental está provocando una epidemia sin precedentes. En España, la enfermedad llega con la repatriación de dos misioneros infectados y, semanas después, salta por primera vez de persona a persona fuera de África. El caso desencadena una carrera contra el tiempo marcada por el miedo, las dudas sobre los protocolos, la presión política y una enorme atención mediática.Cuando el ébola todavía parece un problema lejanoEn 2014, el ébola golpea con especial dureza a África Occidental. El brote comienza en Guinea y se extiende rápidamente a Liberia y Sierra Leona, alcanzando también sus capitales. Para muchos países del resto del mundo, sin embargo, continúa siendo una amenaza remota, asociada a zonas concretas de África y a brotes anteriores mucho más localizados. El virus no dispone entonces de un tratamiento específico autorizado y la atención se basa fundamentalmente en cuidados de soporte, como hidratación, corrección de alteraciones de electrolitos y tratamiento de las complicaciones.El virus llega a Madrid dentro de un aviónEspaña decide repatriar a los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo después de que ambos contraigan el ébola mientras trabajan en África. Pajares llega desde Liberia en agosto y García Viejo desde Sierra Leona en septiembre. Cada traslado exige una operación extraordinaria: aviones medicalizados, equipos de protección, ambulancias preparadas y un dispositivo diseñado para reducir al mínimo el contacto con los pacientes. La decisión provoca un intenso debate sobre los riesgos y el coste de trasladar la enfermedad hasta España. Ambos son ingresados en el Hospital Carlos III de Madrid y los dos mueren pocos días después. En aquel momento no existe una terapia específica aprobada capaz de garantizar la curación, por lo que la asistencia combina cuidados intensivos y tratamientos experimentales.El día en que el ébola cruza ÁfricaEl 6 de octubre todo cambia, se confirma que Teresa Romero, una auxiliar de enfermería que ha participado en la atención a García Viejo, está infectada. La OMS identifica el caso como la primera transmisión de persona a persona del ébola fuera de África. Es una situación inédita: hasta ese momento, ningún contagio humano de este tipo se ha producido fuera del continente africano. Las alarmas se activan y España se convierte en el centro de la atención internacional. Teresa ingresa en aislamiento y comienza una lucha de varias semanas contra la enfermedad. Los médicos utilizan cuidados intensivos y diferentes tratamientos experimentales. Su evolución llega a ser crítica, pero finalmente consigue superar la infección y recibe el alta el 5 de noviembre.Cuando la crisis sanitaria se convierte en una crisis nacionalMientras Teresa lucha por su vida, España intenta averiguar qué ha fallado. Los protocolos, la formación del personal, los equipos de protección y la propia organización del dispositivo quedan bajo el foco. Se suceden las críticas de profesionales sanitarios, las protestas y las exigencias de responsabilidades. La gestión política también queda cuestionada y las declaraciones del entonces consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, provocan una fuerte polémica al apuntar a posibles errores de Teresa e insinuar que pudo no haber contado toda la verdad. Rodríguez llega a cuestionar su manejo del traje de protección y posteriormente pide disculpas por sus declaraciones. Al mismo tiempo, la crisis adquiere otro protagonista inesperado: Excalibur, el perro de Teresa y su marido: las autoridades ordenan sacrificarlo ante el temor de que pudiera suponer un riesgo de transmisión.Teresa sobrevive y la crisis deja una herenciaTeresa Romero supera el ébola y el 2 de diciembre la OMS declara oficialmente terminado el brote en España, después de que no aparezcan nuevos casos durante el periodo de vigilancia establecido. Las autoridades han seguido a varios contactos de Teresa y a trabajadores del hospital que han estado en contacto con ella, sin que ninguno desarrolle la enfermedad. Después llega también la batalla legal: Romero reclama responsabilidades por las declaraciones del consejero y por el sacrificio de Excalibur, mientras se investigan posibles deficiencias en la aplicación de los protocolos. El episodio obliga a reforzar la formación, los equipos de protección, el aislamiento y la vigilancia de contactos. La propia OMS destaca posteriormente estas medidas como elementos esenciales para cortar la transmisión. Años después, durante la pandemia de COVID-19, conceptos como aislamiento, equipos de protección, rastreo de contactos y vigilancia epidemiológica vuelven a ocupar el centro de la respuesta sanitaria.