El juez Llarena juega a que el Supremo sea el protagonista de la amnistía para tapar el varapalo del Constitucional al ardid de la malversación para saltarse la ley

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Es la estrategia astuta de un mal perdedor. En lugar de esperar que el Tribunal Constitucional le envíe la sentencia aprobada este martes, 6 de octubre de 2026, por la mayoría progresista (7 a 5), el juez instructor del 'procés' en el Supremo, Pablo Llarena, copó el espacio mediático con una resolución ineficaz. La noticia no fue el varapalo del TC a la ficción y entelequia creadas por la Sala Penal para colocarse por encima de la ley al rechazar la amnistía al delito de malversación, sino la decisión de Llarena de dejar sin efecto, provisionalmente, la orden de detención de Carles Puigdemont, Toni Comín y Lluís Puig, sin aplicarles, claro, la amnistía, al no conocer la sentencia.Seguir leyendo....