El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la convocatoria de elecciones generales para el domingo 29 de noviembre y ha llamado a la ciudadanía a respaldar una mayoría progresista que permita continuar las reformas impulsadas durante la legislatura. El socialista ha presentado la cita electoral como una elección entre que España "retroceda o siga avanzando" y ha advertido del riesgo de entregar el país a una mayoría ultraderechista "para beneficiar a los de siempre". "Debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría más amplia", apuntó.El dirigente ha apelado a la movilización de quienes apoyaron al Gobierno de coalición progresista hace más de tres años, aunque ha reconocido que parte de esa mayoría social está hoy insatisfecha y siente que sus intereses son pisoteados. "Nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto", ha admitido.Frente a ese malestar, ha defendido que, para hacer más, necesita un nuevo respaldo electoral que se traduzca en una mayoría parlamentaria progresista con la que seguir transformando España. "Ahora depende de vosotros y vosotras", ha señalado. Sánchez ha acompañado el anuncio de un balance de la legislatura en el que ha reivindicado los avances económicos y sociales de su Gobierno. Ha sostenido que España es "la economía que más crece", ha destacado la mejora del poder adquisitivo de la ciudadanía y ha asegurado que los niveles de desigualdad han caído a mínimos.En su intervención, Sánchez ha descrito una legislatura marcada por situaciones inéditas, las guerras en Europa y Oriente Medio, un Congreso "muy bronco" y el enfrentamiento con "élites muy poderosas". También ha arremetido contra la que ha calificado como "la peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática". La ha acusado de utilizar su poder autonómico y municipal para boicotear las medidas del Ejecutivo y ha añadido: "Ellos han comprado áticos y privatizado hospitales". Sánchez ha enmarcado finalmente las elecciones en una época de "grandes peligros" y también de "grandes oportunidades". Ante ese escenario, ha pedido a los españoles que decidan si quieren sumarse a la ola ultraderechista o mantener el rumbo progresista. "Confío en mis compatriotas", ha concluido.El detonante de esta nueva crisis llegó el pasado 23 de septiembre. Maricarmen, una mujer de 87 años, fue desahuciada de la vivienda madrileña en la que llevaba viviendo más de siete décadas. Salió en camilla y fue trasladada al hospital, pese a la concentración de vecinos y activistas que trataban de impedir el desalojo. Su caso desencadenó protestas en el centro de la capital y una posterior acampada en la Puerta del Sol. El acuerdo para que pudiera regresar a su casa no acabó, sin embargo, con una movilización que reclama más protección para todos los inquilinos y una solución al problema de la vivienda.El primero reunía el grueso de las medidas: protección frente a determinados desahucios hasta 2030, restricciones a operaciones inmobiliarias especulativas, regulación del alquiler de temporada y por habitaciones, incentivos fiscales y una prórroga extraordinaria de dos años para determinados contratos. El segundo abordaba por separado el punto más conflictivo: la renovación de los arrendamientos mediante nuevos periodos de cinco o siete años y las indemnizaciones, con excepciones, cuando el propietario decidiera no prorrogarlos. Separar los textos permitía que el desacuerdo sobre esta última cuestión no arrastrara necesariamente al resto.La noche del jueves, Junts anunció su rechazo a los dos decretos y exigió retirarlos para negociar otros. La formación sostenía que las medidas reducirían la oferta y perjudicarían el acceso al alquiler. El Gobierno rechazó esa interpretación y mantuvo la votación. Sánchez optó por defender públicamente los textos y emplazar a sus adversarios a asumir el coste político de rechazarlos, en lugar de retirarlos y prolongar la negociación. La derrota parlamentaria tampoco desactivó las protestas. El sábado 3 de octubre, decenas de miles de personas salieron a la calle en distintas ciudades, con convocatorias bajo el lema “Hacia la huelga general”.Durante el fin de semana, Sánchez consultó con ministros y dirigentes socialistas mientras dentro del PSOE ganaba fuerza la opción de adelantar las elecciones. Algunos partidarios veían en la indignación por la vivienda una oportunidad para movilizar a la izquierda pero otros advertían del riesgo de acudir a las urnas con ese espacio todavía desorganizado y la derecha movilizada. Finalmente, el socialista ha decido escuchar a los que ven estas elecciones como una "ventana de oportunidad".Los sondeos privados publicados en las últimas semanas mantienen al PP como primera fuerza y dibujan un escenario favorable a una mayoría con Vox, pero no a un Gobierno en solitario de los populares. La fortaleza de esa suma convive con un avance de la formación de Santiago Abascal respecto a las elecciones de 2023 y con un PSOE que continúa por debajo de su resultado en aquellos comicios. La fotografía más reciente la ofrece el barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, publicado este 5 de octubre: el PP obtiene un 31,6% de estimación de voto, frente al 27,4% del PSOE y el 18,4% de Vox. Populares y Vox suman el 50%, frente al 35,7% que reúnen PSOE, Sumar y Podemos. Respecto al barómetro anterior, el PP pierde ocho décimas y el PSOE, dos, mientras Vox gana seis. La distancia entre los dos grandes partidos queda en 4,2 puntos, pero el retroceso popular no se traduce en una recuperación del conjunto de la izquierda. El estudio de Ateneo del Dato para elDiario.es, publicado el 3 de octubre, concede al PP un 33,2%, al PSOE un 27,5% y a Vox un 19,2%. Sumar obtendría un 7% y Podemos, un 3,3%: conjuntamente, el 10,3%, frente al 12,3% que logró la candidatura compartida en 2023. El sondeo de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, publicado el 4 de octubre, sitúa a los populares en 143 escaños, a los socialistas en 106 y a Vox en 62. En este caso, PP y Vox sumarían 205 diputados, sin necesidad de añadir el escaño que el estudio concede a UPN. Un resultado que dejaría un margen considerable sobre los 176 necesarios para la mayoría absoluta. La encuesta de DYM para 20minutos, publicada el 24 de septiembre, situaba al PP en el 34,7%, al PSOE en el 26,3% y a Vox en el 17,3%, con una proyección de 144–148 diputados para los populares y 58–61 para Vox.