La posible epidemia de peste en Irkutsk va camino de convertirse en una nueva ocasión en que salen a relucir las controvertidas relaciones entre los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de EEUU, Donald Trump. Horas después de que la Secretaría de Estado de EEUU demandara a las autoridades sanitarias rusas "transparencia" para poder gestionar de forma efectiva el posible brote de peste neumónica en el centro de Siberia, el magnate neoyorquino ha ofrecido la colaboración de su Gobierno para contener la enfermedad, muy contagiosa y potencialmente mortal si no se trata a tiempo. "Los microbios y los gérmenes se han fortalecido de manera desproporcionada. Aun así, les ayudaremos. Les ayudaremos en todo lo posible", ha propuesto.Seguir leyendo....