La inteligencia artificial ha dado un nuevo paso en el sistema de salud de Estados Unidos. Utah ha autorizado a un sistema desarrollado por Nolla Health, una empresa tecnológica especializada en salud, para comenzar a emitir determinadas recetas contra el acné sin que un médico tenga que aprobarlas previamente. No obstante, esto plantea una pregunta: ¿puede una IA tomar por sí sola según qué decisiones médicas bajo unas reglas y límites previamente establecidos?El sistema utiliza la información proporcionada por el paciente y análisis de imágenes de su rostro para evaluar el estado de la piel y seleccionar un tratamiento de entre un conjunto limitado de opciones aprobadas previamente por médicos. La IA no puede diseñar tratamientos nuevos ni improvisar. Cuando el caso de un paciente queda fuera de los parámetros que puede manejar con suficiente confianza, el sistema debe derivarlo a un médico. De esta forma, el objetivo no es sustituir completamente al profesional sanitario, sino automatizar una parte muy concreta del proceso de diagnóstico y prescripción.Un experimento que puede cambiar el papel de la IA en la medicina Today, Nolla Health became the first organization in the U.S. (and possibly the world) to receive regulatory approval for an AI to issue initial prescriptions. This makes Nolla the first ever actual end-to-end AI doctor. pic.twitter.com/xn6rvb8IyW— Luis Wenus (@luiswenus) October 5, 2026 La autonomía del sistema se introducirá de manera progresiva. Durante los primeros 100 pacientes, un médico aprobará todas las recetas antes de que sean emitidas. En una segunda fase, que abarcará hasta los primeros 500 pacientes, la IA podrá generar las recetas de forma autónoma, aunque un médico las revisará posteriormente cada día. Finalmente, los profesionales sanitarios pasarán a revisar semanalmente las decisiones tomadas por la IA. Este modelo busca combinar automatización con supervisión humana y, al mismo tiempo, permitir que los reguladores evalúen el comportamiento de la tecnología en condiciones reales.El programa está disponible a través de la aplicación Nolla Derm para residentes de Utah mayores de 18 años. El paciente debe completar un cuestionario de entre 10 y 15 minutos y realizar un escaneo facial. A partir de esos datos, el sistema analiza la piel y selecciona uno de los medicamentos disponibles. Según Nolla, el proceso puede generar un plan de tratamiento y una receta en cuestión de minutos.Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es el mecanismo de supervisión posterior. Nolla afirma que sus profesionales sanitarios coinciden con las recomendaciones del sistema en más del 96 % de los casos reales, aunque esta cifra procede de la propia empresa y no ha sido verificada de forma independiente. Además, la aplicación permite realizar nuevos escaneos diarios de la piel para observar la evolución y revisar mensualmente el tratamiento en función de la respuesta del paciente. Cómo evitar que tu acné empeore con el uso de protección solarEl experimento de Utah puede convertirse en un caso de estudio para el futuro de la inteligencia artificial en medicina. Si demuestra que determinados procesos pueden automatizarse manteniendo unos niveles adecuados de seguridad, podría abrir la puerta a sistemas capaces de tomar otras decisiones bajo supervisión. Al mismo tiempo, plantea retos importantes relacionados con la responsabilidad, la privacidad de los datos, la precisión de los modelos y los límites que deben establecerse para una IA que toma decisiones con consecuencias sobre la salud.