Hace 3.700 años, alguien fue enterrado para que todos le pisaran la cara. La piedra en su boca sugiere que querían silenciarlo incluso después de muerto

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El extraño entierro apareció bajo una de las salas más importantes de La Almoloya, en Murcia. Un nuevo estudio propone que no fue una simple humillación: el cuerpo pudo convertirse en parte de un ritual para mantener sometido a un enemigo.