El alambre de espino fue convirtió una infraestructura crucial para el despegue del telégrafo en Estados Unidos

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Aunque no lo inventó, el granjero Joseph Farwell Glidden logró en 1874 la patente del alambre de espino y convirtió aquel tipo de alambre en toda una leyenda del lejano oeste del que nos hablan las películas. Sus ventas se dispararon: de unas 4,5 toneladas en 1874 a cerca de 36.500 en 1880.Estados Unidos acabó recorrido por aquellas vallas, pero la verdadera revolución llegaría dos años después. En 1876, Alexander Graham Bell patentaba el teléfono, y aquel invento necesitaba redes de cable para funcionar. ¿Adivináis cómo se solucionó buena parte del problema en el campo? Bingo.Las compañías que dominaban la telefonía, con Bell Telephone como gigante de la época, descartaron llevarla a las zonas rurales: consideraban aquel mercado demasiado disperso y carísimo de cablear. Pero cuando las patentes de Bell expiraron, a mediados de la década de 1890, los granjeros tomaron la iniciativa. Ya estaban acostumbrados a organizarse en cooperativas para el grano o los seguros, y crearon miles de cooperativas telefónicas: pequeñas redes que enlazaban unas cuantas decenas de hogares. En Xataka Las cabinas de teléfono están desapareciendo del mundo. Así que un iluminado se ha instalado una en casa Lo fantástico de esas redes caseras es que, en lugar de tender cable de cobre aislado, aprovecharon el alambre de espino que ya estaba instalado. Bastaba con llevar un cable liso desde el teléfono de la casa hasta el hilo superior de la valla, y la señal viajaba por el alambre hasta el siguiente aparato. En una misma línea podían colgar veinte hogares o más.Todo valíaComo aislantes valía cualquier cosa que hubiera a mano: mazorcas de maíz, cuellos de botella o cámaras de neumático. Aquello no sonaba como una línea de cobre: la lluvia estropeaba tanto la señal que se las conocía como sistemas de "grita y vocea". Pero los costes eran mínimos y el mantenimiento corría a cargo de los propios vecinos.Funcionó tan bien que, en 1912, la proporción de hogares rurales con teléfono superaba a la de los urbanos.  Y entre quienes crecieron rodeados de esas vallas, atentos, estaba Claude Shannon, el hombre que creó la teoría de la información. De niño, en Gaylord (Michigan), Shannon tendió una línea de media milla, unos 800 metros, sobre el alambre de espino que separaba su casa de la de un amigo, con pilas secas en cada extremo. Era un telégrafo, no un teléfono. Pero en aquellos años veinte, unos tres millones de granjeros hablaban ya por redes como aquella, allí donde a la compañía telefónica no le salía rentable llegar.Aquellas líneas fueron perdiendo terreno a medida que las compañías tendían redes convencionales, aunque hay constancia de hogares de Texas que siguieron usando teléfonos de alambre de espino hasta los años setenta. La idea de fondo, en cambio, sobrevivió. En 1927 había cerca de 6.000 cooperativas, mutuas y pequeñas compañías dando servicio telefónico en el campo estadounidense. Su heredera, la asociación NTCA, agrupa hoy a unas 850 empresas rurales independientes que, en vez de colgar teléfonos de las vallas, despliegan fibra óptica. En España, el viaje del cable ha terminado de otra manera: Telefónica apagó sus últimas centrales de cobre en mayo de 2025, después de más de un siglo.Imagen | Isabella Gong, Rohit DurbhaEn Xataka | 'The Idea Factory', una (no tan) breve historia de las TelecomunicacionesEn Xataka | El ADSL llega a su punto y final en España. El problema es que más de 400.000 usuarios lo siguen utilizandoEn Xataka | México está instalando cientos y cientos de cabinas de teléfonos en sus calles. Y tiene todo el sentido del mundo - La noticia El alambre de espino fue convirtió una infraestructura crucial para el despegue del telégrafo en Estados Unidos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .