Edición original: Hupo and the Wonder Thief (Flying Eye Books, 2025)Edición nacional/España: Hupo y el ladrón de maravillas (Astiberri, 2026)Guion: Billy PartridgeDibujo: Billy PartridgeColor: Billy PartridgeFormato: cartoné, 64 páginas, 19,95 €HUPO Y LAS MARAVILLASHupo es una especie de perro antropomórfico que vive en las profundidades de las montañas de Yip. Allí se encuentra una ciudad llamada Yorger, en la que conviene una multitud de vecinos en aparente tranquilidad.A Hupo le encanta su ciudad, pero también el Gran Humdingo, un explorador de cuyas historias se empeña en hablar a todo el mundo. Hupo experimenta la vida con un sentido de la maravilla sin igual, llevado por el énfasis y la pasión, desde las historias más magníficas hasta los detalles más pequeños. El problema es que el resto de la ciudad no parece muy por la labor de seguirle el rollo. Cuando los vecinos reciben a Hupo, lo hacen con hastío, a sabiendas de que su espíritu inquieto amenaza con romper la calma (o monotonía) del momento.Sin embargo, un día, una niebla extraña comienza a extenderse por la ciudad y a cambiar a todo el mundo: de pronto, la gente parece como hipnotizada, despojada de vida y color. Por si fuera poco, una criatura misteriosa atrapa a la mejor amiga de Hupo y se la lleva a un lugar desconocido. En mitad de la crisis, Hupo decide ponerse en la piel de su explorador favorito para tratar de salvar el día. Lo que Hupo no espera es que, más allá de cualquier paraje o criatura, el peligro de verdad se encuentra en su propio corazón.CONSTRUCTOR DE MARAVILLASPublicada originalmente por Flying Eye Books en 2025, Astronave ha sido la encargada de descubrirnos este Hupo y el ladrón de maravillas a los lectores españoles en 2026. Su autor, Billy Partridge, llega avalado por el premio al mejor “talento nuevo” en 2023 que le otorgó la Sociedad de Agentes de Artistas (Society of Artists’ Agents).Como ilustrador y autor, la (aún) breve carrera de Billy Partridge se ha caracterizado por la creación de mundos y, sobre todo, personajes a quienes el público desee acompañar. Hupo y el ladrón de maravillas supone su primera incursión en el ámbito del cómic, pero su secuela no se ha hecho de rogar, puesto que se publicó hace un par de meses en el mercado norteamericano. Entre tanto, realiza encargos para diversas marcas y, curiosamente, lanza en abierto una propuesta de serie animada para la televisión con muy buena pinta. En este enlace podéis encontrar más información sobre la premisa y los personajes, además de un generoso catálogo de ilustraciones conceptuales. ¿Se animará alguna productora?GHIBLI OCCIDENTALIZADONo será la primera ni la última vez que os hayáis encontrado con tal concepto: “Ghibli occidentalizado”. Sé que puede parecer una profecía falsa, una incompatibilidad, como quien intenta sorber y soplar al mismo tiempo, pero creo que el trabajo de Partridge destaca como uno de los intentos más sólidos. Logra mezclar la sensación de magia visual con esa estética de aparente simpleza de unos dibujos animados infantojuveniles propios de Occidente. En cuanto a los diseños de los personajes, parece ofrecer el encanto más icónico de la estética nipona con la supercarga conceptual de quien tiene el merchandising como pensamiento de fondo.No hace falta que dedique muchas más palabras a unas ilustraciones que ya hablan por sí mismas, aunque sea mediante los ejemplos contados del presente artículo. Lo que sí añadiré es que la buena impresión inicial solo se sigue impulsando en el contexto de la lectura. Como cabría esperar, lo primero que se ha destacado de esta obra desde su lanzamiento ha sido el apartado gráfico. No obstante, nos resta la pregunta de cómo es el resto y, en particular, de si la escritura mantiene el listón.FILOSOFÍA DE VIDA EN PEQUEÑITOHupo y el ladrón de maravillas gira en torno a un tema que tiene muy claro en todo momento: la importancia de ser fiel a uno mismo. Aunque esta enseñanza ha hecho acto de presencia en incontables obras, el enfoque de Billy Partridge destaca por su profundidad y tangencialidad. Lejos de limitarse a lanzar la moraleja de un modo unidireccional, dota a la trama de una cantidad sorprendente de detalles enriquecedores.En ese sentido, me ha sorprendido especialmente el detalle de la niebla que atormenta a la ciudad. En cualquier otra historia de tono infantil, la amenaza se habría limitado a algo mucho más palpable, pero aquí se toma la decisión consciente de plantear algo más conceptual. La niebla no te asfixia ni te enferma, sino que parece drenarte la vida, convertirte en un ser gris y vagabundo. Los seres afectados son los mismos que se dejan atrapar por la rutina del día a día, sin “importunarse” con el contratiempo de su disfrute. Por lo contrario, Hupo, el único que parece inmune, muestra un ánimo muy distinto. Además, por el camino, se enfrenta a desafíos que ponen en peligro su mentalidad, más que su integridad física: ¿para qué seguir siendo así si nadie te aprecia? ¿No deberías copiar el comportamiento de todos los demás? Quizás así la vida sería más sencilla.Por supuesto, la respuesta final de la historia sigue siendo tan positiva como cabría esperar, pero lo es con un tono notablemente matizado, que no demoniza a los vecinos por vivir su vida de tal manera ni idealiza la ilusión rampante del protagonista. Encuentro mucho valor en esa capacidad para empatizar con varias perspectivas desde el revestimiento de un relato para los más peques. Ilustra que todos los caminos vitales, por buenos o malos que parezcan, entrañan tanto atractivos como dificultades.ESTE CÓMIC RESPIRA COMO UN LIBRO ILUSTRADOEl último aspecto que vale la pena señalar es que gran parte del texto de esta historia se presenta en forma de narración. Estamos ante un cómic, sí, y, sin duda, se hace un uso aprovechado del lenguaje propio del noveno arte. Al mismo tiempo, esa narración mencionada se presenta con un protagonismo poco común, más asociado a un cuento ilustrado que al propio cómic.Aunque tal aspecto podría parecer algo negativo, en lo personal lo encuentro un acierto. En primer lugar, porque se ejecuta con una gran sensibilidad. En segundo lugar, porque a veces tengo la impresión de que los cómics que se catalogan como infantiles no ofrecen tanta facilidad para una experiencia de “lectura conjunta de cama”. Creo que hay un valor enorme en esos momentos de cuento de buenas noches al que a veces resulta difícil aproximarse con el formato del cómic. Como lector en voz alta, resulta más difícil gestionar una acción visual y plagada de intervenciones orales distintas que una sola narración en prosa. Desde mi punto de vista, Hupo y el ladrón de maravillas se acerca a un equilibrio muy interesante entre ambos mundos, entre la facilidad para compartir una lectura y el encanto del cómic como medio.En síntesis, estamos ante una obra que resulta especial en muchos sentidos: el estilo gráfico, los matices de su propuesta y hasta el formato de la narración le conceden una posición bien diferenciada en el catálogo del cómic infantil. Como lectura para un público adulto, se presenta disfrutable: un caramelito que se saborea con el gusto de cada ilustración. Como lectura que compartir con los peques, no la dejéis escapar.