El nivel del mar Caspio ha descendido unos dos metros desde mediados de los 90 y las imágenes de satélite ya muestran enormes zonas secas donde antes había agua. Un nuevo estudio añade algo inquietante: el calentamiento explica solo alrededor del 40% de la pérdida observada. El resto obliga a mirar hacia los ríos, las presas y el consumo humano.