Sevilla proyecta la recuperación del legado del 29 del Pabellón Real al entorno del Casino

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La reactivación de las obras en el Pabellón Real, previstas para 2027, supone la primera gran piedra de choque de la hoja de ruta patrimonial del Ayuntamiento de Sevilla de cara al centenario de la Exposición Iberoamericana. Sin embargo, no es el único frente abierto. El gobierno de José Luis Sanz ha desplegado una estrategia integral para recuperar el esplendor de los hitos arquitectónicos de 1929, un plan que exige salvar trabas burocráticas, requerir inversiones a terceros y replantear el uso del espacio público. Siete años han pasado desde que el anterior gobierno de Juan Espadas planteara un primer proyecto para recuperar el entorno abandonado del Teatro Lope de Vega y el Casino de la Exposición. Al igual que el Pabellón Real, esta intervención sufrió un bloqueo al tropezar con los tiempos de la Comisión Provincial de Patrimonio. Con el cambio de gobierno local, el actual equipo rehízo gran parte de la propuesta para ajustarla a los criterios estéticos de la Gerencia de Urbanismo. Ahora, con el proceso de licitación a punto de comenzar y un presupuesto que supera los seis millones de euros, está todo listo para comenzar los trabajos, que deben durar un año. En paralelo, el propio Teatro Lope de Vega ya se encuentra en plenas obras de acondicionamiento. El histórico recinto afronta su reapertura parcial este mismo mes de septiembre para acoger espectáculos de la Bienal de Flamenco, si bien lo hará con restricciones temporales, ya que no se podrá utilizar el graderío de Paraíso. La ambición para la efeméride trasciende la obra pública y busca el máximo reconocimiento internacional. El alcalde elevará a la Unesco la petición formal para que la Plaza de España y la red de pabellones de 1929 sean declarados Patrimonio Mundial. Para sostener esta candidatura, el Consistorio exigirá a las distintas administraciones que ocupan estos edificios -principalmente la Junta de Andalucía y la Universidad de Sevilla- que asuman las obras necesarias para su puesta en valor. Aunque los inmuebles son de estricta titularidad municipal, su histórica cesión ha derivado en que algunos presenten un preocupante estado de deterioro. El objetivo es que las instituciones concesionarias financien su rehabilitación y abran sus puertas a la ciudadanía para el centenario. El vértice más complejo sigue siendo la Plaza de España. Concebida como la joya de la corona de la muestra regionalista, el proyecto para su adecuación como museo y su cierre perimetral no llegará a tiempo para 2029. No obstante, Sanz mantiene intacta su polémica e incisiva propuesta: cobrar entrada a los visitantes no empadronados en Sevilla. Los ingresos se destinarían íntegramente a sufragar su costosa restauración continua y a crear una escuela taller para ello. A este plan de choque económico se suma un órdago a medio y largo plazo. El Ayuntamiento ya ha instado a la Junta y al Gobierno central a vaciar las galerías del monumento de dependencias administrativas -con la única excepción de Capitanía General- para convertir el edificio en el gran museo de la ciudad.