Los mejillones en escabeche o mejillones de lata son uno de esos productos que no necesitan casi nada para brillar, y sin embargo muchas veces los sacamos directamente de la lata al plato sin darles ningún protagonismo. Pero, con un par de ingredientes extra y dos minutos más de dedicación, se convierten en un aperitivo que tiene toda la pinta de haber salido de la cocina de un buen bar. La clave está en una vinagreta rápida y un toque de mostaza que equilibra el escabeche. El resultado es fresco, sabroso y va de maravilla con una cerveza bien fría o un vino blanco. Además, aguanta en la nevera sin problema, así que puedes prepararlo con antelación y tenerlo listo cuando lleguen los invitados. Elige una buena lata. Los mejillones en escabeche de calidad marcan mucha diferencia en el resultado final. Las conservas gallegas o asturianas suelen ser una garantía: el tamaño del mejillón y el equilibrio del escabeche son notablemente mejores que en marcas genéricas. Si lo preparas con antelación, guárdalo en la nevera tapado y saca el aperitivo unos diez minutos antes de servir . Los sabores se asientan con el reposo y el contraste entre el frío y la temperatura ambiente lo hace más agradable al paladar. Puedes servir los mejillones directamente sobre rebanadas de pan tostado untadas con un poco de mantequilla o con tomate rallado, al estilo de una tosta . Queda más vistoso y es más fácil de comer de pie en un aperitivo. Los mejillones son uno de los mariscos más nutritivos y accesibles que existen. Son bajos en calorías y en grasa, pero muy ricos en proteína de alta calidad, hierro, zinc, selenio y vitamina B12, un nutriente esencial para el sistema nervioso que escasea en las dietas basadas principalmente en vegetales. En conserva mantienen prácticamente intacto su perfil nutricional. Esto los convierte en una opción muy práctica para incorporar marisco a la dieta sin necesidad de cocinarlo. El aceite de oliva virgen extra de la vinagreta aporta grasas monoinsaturadas saludables, mientras que la cebolla morada, el pimiento y el tomate suman fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes con un aporte calórico mínimo. En conjunto, este aperitivo es ligero, nutritivo y mucho más interesante desde el punto de vista nutricional de lo que su sencillez podría hacer pensar.