En las grandes conmociones, siempre acudimos a Dios, además de respetar los subjuntivos, para complacer a Paul Valéry. La muerte es la más grande conmoción, y hay que recibirla con estilo. Dios es estilo, y por eso nos dio el lenguaje . Aunque no sea cierto, me gusta creer que el gran Cicerón exclamó, antes de perder definitivamente la cabeza bajo la espada interpuesta de Marco Antonio: «Causa de las causas, ten piedad de mí». Porque murió con valor y había vivido con estilo. Montaigne, que venía de Cicerón, escribió que «filosofar es aprender a morir». Lo mismo en agosto que en diciembre, aunque la filosofía encoge mucho con el calor. Los meses sin erre se prestan más a la... Ver Más