El sector del transporte de mercancías avanza hacia la descarbonización con soluciones innovadoras que combinan tecnología tradicional con combustibles limpios. Recientemente, investigadores del Southwest Research Institute han conseguido desarrollar un motor de combustión interna de hidrógeno con encendido por chispa, diseñado específicamente para camiones. A diferencia de las conocidas pilas de combustible, este desarrollo no es un motor eléctrico alimentado por hidrógeno, sino una evolución directa de los motores térmicos actuales, logrando un comportamiento y rendimiento similar al de un motor diésel.En cuanto al funcionamiento de este motor, se basa en la quema de hidrógeno dentro de los cilindros mediante un sistema de pistones y chispa, de manera muy parecida a un motor de gasolina convencional. La gran ventaja de esta propuesta radica en que el hidrógeno no contiene carbono, por lo que su combustión libera principalmente vapor de agua. Además, esta tecnología permite a los fabricantes de vehículos mantener una gran parte del ecosistema de fabricación actual, aprovechando cadenas de suministro existentes, los equipos de producción, las transmisiones y todo el conocimiento técnico de mantenimiento acumulado durante décadas.La tecnología detrás del par motor y la eficiencia del nuevo motor Para conseguir que un motor de hidrógeno entregue la fuerza necesaria para mover vehículos de carga pesada, el equipo de investigación implementó soluciones de ingeniería avanzadas. Entre ellas destaca el uso de un turbocompresor que fuerza una mayor cantidad de aire hacia el motor, permitiendo quemar más hidrógeno y generar ese elevado par de motor a bajas revoluciones tan característico del diésel. Por otro lado, los ingenieros rediseñaron la geometría de las lumbreras de la admisión, agrandaron las válvulas e instalaron inyectores específicos para el hidrógeno, todo ello gestionado por un software que calibra con precisión la mezcla, la presión de soplado y el momento exacto de encendido.A nivel de impacto ambiental, el motor reduce casi a cero las emisiones directas de dióxido de carbono por el tubo de escape, aunque existen matices importantes a considerar en el balance global. Debido a las altas temperaturas que se alcanzan en la cámara de combustión, el nitrógeno y el oxígeno del aire pueden reaccionar formando óxidos de nitrógeno, lo que requiere el uso de sistemas de postratamiento de gases de escape. El beneficio ecológico real dependerá de la fuente del combustible: si el hidrógeno se obtiene a partir de gas natural en lugar de energías renovables, la huella de carbono total seguirá siendo significativa. Coche de hidrógeno: cuando viajar sin CO2 es posibleA pesar de estos retos, el proyecto demuestra que los motores de combustión interna tienen un camino viable en el futuro de la movilidad sostenible. Según destacan directivos del propio instituto, como Chris Bitsis, la optimización de los motores de combustión de hidrógeno se posiciona como una solución industrial y de implementación más rápida, capaz de ofrecer un nivel de emisiones casi nulo mientras la industria adapta gradualmente sus infraestructuras hacia un transporte totalmente limpio.