Unos anillos del Mediterráneo llevan metal caído del cielo y el análisis lo confirma: ese hierro salió de un meteorito y adornaba a las élites

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Aunque solemos asociar las rocas espaciales con la destrucción de planetas y otros eventos, lo cierto es que los meteoritos también han sido un regalo cósmico a lo largo de la historia. Aquellos fragmentos lo suficientemente pequeños como para no causar una catástrofe ofrecen a la ciencia moderna información muy valiosa sobre entornos ajenos al sistema solar. No obstante, miles de años atrás, antes de que la humanidad dominara la metalurgia, estas piedras caídas del cielo tenían un valor aún más especial, funcionando tanto como un símbolo místico como una fuente codiciada de hierro.Un reciente estudio publicado en la revista Journal Archaeological Science revela que las grandes élites del Egeo preclásico, como los minoicos y los micénicos, compartían esta fascinación por el metal extraterrestre. Al igual que en otras regiones del mundo, la Grecia de la Edad de Bronce parecía carecer de este tipo de piezas en su registro arqueológico. Para averiguar si estas sociedades también utilizaban hierro cósmico y cuándo comenzaron a fundir su propio hierro terrestre, un grupo de investigadores llevó a cabo una investigación de cinco años.Los reyes del Egeo y su obsesión por el hierro de los meteoritos Algunos de los objetos analizadosUtilizando técnicas no destructivas de fluorescencia de rayos X, el equipo analizó la composición química de más de un centenar de artefactos datados entre hace 3.800 y 3.000 años. Los análisis centraron su atención en 91 objetos de hierro, descubriendo que trece de ellos contenían niveles significativos de níquel, la huella química inconfundible de los meteoritos. Lo increíble del descubrimiento fue que la totalidad de estas piezas eran lujosos anillos, elaborados meticulosamente en combinación con metales preciosos como el oro o la plata, y muchos de ellos diseñados para poner sellos reales.La ubicación de los hallazgos refuerza la idea de que estos objetos tenían un valor social único. La mayoría de los anillos fueron desenterrados de ostentosos yacimientos funerarios, como las tumbas reales de Micenas, e incluso uno de ellos fue encontrado en una necrópolis minoica aún colocado en el dedo de lo que parece haber sido un sumo sacerdote. Los científicos especulan que lucir un anillo forjado con fragmentos de las estrellas se convirtió en el máximo símbolo de poder y estatus entre la aristocracia de la época. Arqueólogos encuentran las tumbas del padre y del hijo de Alejandro MagnoEl estudio apunta a que este hierro, proveniente de un meteorito, probablemente no se encontró en suelo griego, sino que fue importado de regiones como Egipto. La geografía montañosa y costera de Grecia es poco propicia para la conservación de meteoritos, ya que la humedad y el mar tienen a desintegrarlos o tragárselos, mientras que los desiertos áridos egipcios son entornos ideales para su preservación. Por otro lado, la investigación reveló que 78 de los objetos analizados estaban hechos con hierro fundido de la Tierra, cuya producción comenzó a aparecer de forma tímida hacia 1.400 a. C., mostrando un desarrollo metalúrgico más tardío en comparación con regiones vecinas como Anatolia.La fiebre por los anillos hechos con restos de meteoritos llegó a su fin alrededor del año 1.200 a. C. Este declive pudo deberse a dificultades en el suministro, cambios en las rutas comerciales o a la razón más humana de todas: el simple cambio de época. La moda de llevar anillos en la mano, tan exclusiva y característica del bronce tardío del Egeo, terminó por desvanecerse de manera natural.