Felipe Toro es un trabajador informal en Manizales. Aquella ciudad ubicada unos 300 kilómetros de Bogotá, capital de Colombia, se sacudió como una coctelera el pasado lunes. "El terremoto me cogió en una habitación y la casa quedó en pérdida total. No me han dejado entrar para ver si puedo sacar cosas. Salí sin pantalón y sin zapatos". A muchísimos les sucedió lo mismo. Toro es una de las 97.515 personas afectadas por el seísmo que mató a al menos 281 personas e hirió a 3.824. Todavía no se sabe sobre la suerte de 379 desaparecidos. Toro sabe que no sabe dónde ir, como otros tantos que quedaron a la intemperie. Seguir leyendo....