Werro derrota a Hodgkinson en una hermosa media milla

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Una obra de arte. La final de los 800 metros ha sido la mejor carrera de los campeonatos, un duelo a vida o muerte desde el pistoletazo entre dos atletas que quisieron mandar durante la primera vuelta. Tanto la británica Hodgkinson como la suiza Werro se lanzaron a un combate sin piedad y convirtieron la prueba en un brutal duelo en el que habría que darlo todo para ganar. Cubrieron la primera vuelta en paralelo, la inglesa por el interior y la helvética por fuera, como si las dos quisieran marcar el ritmo y ninguna de las dos estuviera dispuesta a permitírselo a la otra. Dos valientes dando dos vueltas a la pista sin límite alguno. El cronómetro se paró en 56.5 al paso por la primera vuelta. Ritmo de récord mundial. Werro se había colocado primera al paso por los 300 metros y se dispuso a marcar el paso ya de forma definitiva. Por detrás de las dos dominadoras, muy pegada, marchaba siempre Femke Bol, la superatleta neerlandesa que las seguiría muy de cerca hasta el final. La película no cambió. Werro aguantó hasta el final. La inglesa se le acercó mucho, pero no lo suficiente. Victoria de Werro con 1:54.81, nuevo récord de los campeonatos. Por detrás, una plata de un valor inmenso, apretando los dientes para no defraudar a su público, para Keely, (1:55.01) y un bronce de muchísimo mérito para Femke Bol, que batía con 1:55.54 el récord de los Países Bajos, que permanecía en el libro desde 1992. La final de los 800 metros había sido vendida durante todo el verano como la prueba estrella de los campeonatos y no defraudó. Contaba con todos los ingredientes. Por un lado, la campeona olímpica, la estrella local, Keely Hodgkinson. Frente a ella, la suiza Werro, con el mejor crono de todas, una marca personal de 1:53.80 que ya amenaza seriamente el récord mundial. Y por último, la más elegante, la neerlandesa Femke Bol, que se ha refugiado en esta distancia para huir de la superioridad de Sydney McLaughlin en los 400 vallas. Antonio Prieto, uno de los grandes fondistas de la historia de España, lo avisó antes de la final de 10.000 metros. «Idaira me ha dicho que después de los 5.000 metros ha cambiado totalmente su mentalidad. Se ha visto entre las mejores». Y tanto que cambió. Idaira Prieto logró un sensacional, inesperadísimo cuarto puesto con una marca de 31:59.84, el mejor crono de su vida. La segoviana corrió con valentía, tiró en muchas ocasiones del segundo grupo y dio una de las grandes alegrías del día a España con su medalla chocolateada. La prueba la ganó, como se esperaba, la italiana Nadia Battocletti, que completaba así el doblete del fondo. Controló la carrera desde la cuarta posición y descargó su esperado ataque final a falta de 250 metros, un ataque tan brutal que dio la sensación de que sus rivales caminaban. Nadia paró el crono en 31: 41.17. En heptatlon, María Vicente, en octava posición de forma provisional, continúa a un ritmo superior al de su récord de España, con 86 puntos de margen. Realizó dos buenas carreras de vallas y 200 metros, estuvo algo floja en peso y bien en altura. Sofía Cosculluela se mostró a un nivel inferior y marcha a 255 puntos de la barcelonesa, En los 400 metros vallas, Jesús David Delgado, el 'flaco', se clasificó sexto con 48.66. Corrió con desventaja desde la primera valla y no fue capaz de recuperar esa diferencia. El alemán Ansah triunfó en el doble hectómetro con 19.95, derrotando al gran favorito y el héroe local, Zharnel Hughes (20.16). Se produjo en esta final el empate absoluto entre el italiano Desalu y el suizo Mumenthaler que compartieron el bronce al no poder ser diferenciados ni por las centésimas ni por las milésimas. Ambos registraron 20 segundos y 251 milésimas. La exactitud cronométrica de los relojes de Omega no logró separarlos.