El discurso de la 'prioridad nacional' de la extrema derecha se va extendiendo por todo el mundo. Está asociado al ultranacionalismo que exige cerrar fronteras y rendir pleitesía al himno y a la bandera. El extranjero que llega de fuera de manera irregular para buscarse la vida --ya sea por extrema pobreza o huyendo de guerras-- supone para ellos una amenaza y hay que expulsarlo porque, afirman, hace aumentar el desempleo entre los nacionales, colapsa los servicios públicos y provoca el aumento de la delincuencia. Argumentos que se repiten en mayor o menor medida en varios países de los cinco continentes, entre ellos el nuestro. En algunos casos, las tensiones generan violencia, como recientemente en Sudáfrica, donde pandillas armadas con palos y cuchillos han salido a la calle "a la caza" del inmigrante irregular. Recientes encuestas revelan que el porcentaje de sudafricanos que rechazan a los inmigrantes es cada vez mayor.Seguir leyendo....