El 'juicio a las tabacaleras': el precedente de la macrocausa contra Meta que cambió la industria para siempre

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Aunque hoy sea difícil de creer, hubo un tiempo en el que el tabaco se publicitaba como un producto para curar el asma o los dolores de garganta. Las productoras de cigarrillos invertían buenas cantidades de dinero e ingenio en convencer al consumidor de sus bondades. Hasta que, en los años 90, la evidencia científica fue apabullante y se obligó a los grandes de la industria a responder con indemnizaciones millonarias por causar graves problemas de salud en la sociedad. Fue el llamado 'juicio a las tabacaleras' y transformó para siempre la industria del humo. No es casual que este episodio se recuerde estos días al hablar del macrojuicio contra Meta, matriz de redes sociales como Facebook e Instagram, por presuntamente causar en niños y adolescentes un uso deliberadamente compulsivo y nocivo. La denuncia la han llevado a cabo un total de 39 estados de EE.UU., aunque se ha condensado en cuatro demandantes: California, Kentucky, Nueva Jersey y Colorado. Meta se enfrenta a una indemnización que podría llegar a los 200.000 millones de dólares, una cifra astronómica que supone el 14% del valor bursátil de la sexta compañía más cotizada del mundo. Una sentencia condenatoria sería el peor escenario para la sociedad liderada por Mark Zuckerberg, que este en la primera sesión de este martes ha defendido haber tomado medidas suficientas para la protección de los menores. Al igual que en aquellas causas contra las tabacaleras, la acusación trata de demostrar que el gigante tecnológico ocultó deliberadamente los efectos dañinos de sus plataformas en los más vulnerables. «Lo conseguimos con el tabaco en los noventa y lo lograremos ahora con Meta», ha dicho la fiscal general de Kentucky en la primera sesión. El histórico juicio que cambió para siempre la imagen del tabaco en el mundo guarda varios elementos en común con el que enfrenta ahora el gigante de redes sociales, que no sería la primera condena que recibe por generar adicción en los jóvenes. Facebook e Instagram se publicitan como espacios virtuales con los que conectar con familiares, amigos y conocidos, donde se pueden compartir fotos y vídeos o incluso promocionar un negocio. Pero también cuentan con filtros de belleza, vídeos cortos en sucesión infinita y algoritmos desconocidos capaces de convertir una breve sesión en un pozo de varias horas de contenido banal. Hay varios estudios que alertan sobre el efecto que este diseño produce en el cerebro de los jóvenes y adolescentes, menos preparados para el bombardeo de estímulos. Entre sus efectos más nocivos a los que se asocia su exposición prolongada están los cuadros de depresión, la ansiedad y el trastorno de sueño . «Meta diseñó Facebook e Instagram para mantener a los niños en las plataformas durante períodos cada vez más largos, hasta el punto de causarles daño físico y mental», ha resumido el fiscal general de California. En el caso del tabaco, los estudios científicos que demostraban sus efectos negativos sobre la salud comenzaron a aparecer a mitad de siglo XX. En 1950, Richard Doll y Austin Bradford Hill publicaron en la revista 'British Medical Journal' el primer estudio que relacionó el cáncer de pulmón y el consumo del tabaco. Su constatación arrojó resultados evidentes y se abrió una puerta a seguir estudiando posibles efectos nocivos. Para los años 70 el consenso científico se situaba claramente en que el tabaquismo era un desencadenante de cáncer de pulmón y laringe y bronquitis. Sin embargo, los esfuerzos de las empresas tabaqueras por presentar su producto como sofisticado y positivo lograron contrarrestar dichas evidencias. Llegaron los cigarrillos 'light' y el filtro de algodón, con lo que se vendía una falsa seguridad en el consumidor ante los avisos crecientes sobre los riesgos para la salud. La rueda siguió girando como antes y no sería hasta la década de los 90 que el clamor social obligó a llevar a juicio a las cuatro grandes tabacaleras, Philip Morris, R. J. Reynolds, Brown Williamson y Lorillard. Se saldó con un Acuerdo Marco, firmado en 1998 entre las cuatro empresas y los fiscales generales de 46 estados, que obligó a pagar indemnizaciones por valor de 206.000 millones de dólares a lo largo de 25 años para cubrir gastos de salud pública derivados del tabaquismo. También se restringió la publicidad en carteles en la calle, dibujos animados, eventos deportivos y cualquier ámbito que apelase a los menores. A partir de entonces, se financiaron campañas antitabaco. El mensaje a la sociedad cambió radicalmente. Ahora, fumar mata. Al igual que entonces varios extrabajadores de dichas empresas alertaron sobre prácticas irresponsables, Meta también ha arrojado varios arrepentidos. Arturo Béjar , un antiguo ingeniero de seguridad de Facebook, ha asegurado en el juicio que sus inquietudes sobre el daño a los menores en la plataforma fueron desoídas, incluyendo casos de recomendaciones de contenido violento y sexual a menores. Señala al propio Zuckerberg de no haber tomado medidas para evitarlo. El juicio a las tabacaleras no fue solo el coto a la publicidad de productos contrastadamente nocivos para la salud. Fue una victoria social contra el diseño de patrones de consumo que provocaban grandes daños a una población que no siempre era consciente de ellos. Primó la evidencia científica sobre el criterio de quienes se beneficiaban de aquellos daños. El macrojuicio a Meta carga con la responsabilidad de reconfigurar los límites a una industria, que, igual que entonces el tabaco, es una de las más lucrativas del mundo.