Una soltera vasca reacciona con espanto al descubrir que su cita es andaluz: «¡Ni pa atrás!»

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En forma de guiño a la canción que interpretó en su primera visita a 'First Dates', titulada 'A mí me gustan los huevos fritos', Rafa (71) obsequió a su nueva cita con el regalo más singular de toda la historia del programa: un plato de huevos fritos con puntilla. Por más que le hubiese gustado desbancar a Julio Iglesias como conquistador, en el amor no se come una rosca desde hace 13 años. Por eso, confiando en el milagro que creía que solo el equipo de Carlos Sobera era capaz de realizar, el granadino afincado en Zaragoza probó suerte otra vez en el restaurante la noche del miércoles 19 de agosto. A su cita, Puri (70), una bilbaína sin pelos en la lengua, su propio hijo la llama 'talibán' aludiendo a su manera de expresar las cosas con total contundencia, «que parece que te voy a dar un tortazo», admitió en su presentación. De hecho, ni el propio Carlos Sobera se libró de las contestaciones de la soltera. «¡Menos lobos!», le respondió Puri ante la promesa del presentador de que le habían encontrado a alguien muy especial. Además de la pista de los huevos fritos, Sobera dejó caer que al hombre con el que cenaría le gustaba el cante. Pero a Puri le saltaron todas las alarmas. «¿¡No será andaluz?!», espetó, confirmando en los totales la poca gracia que le había hecho el origen de su acompañante. «¡Ni pa atrás!», sentenció. Ajeno, Rafa aparecía en la barra para encontrarse con Puri… a ritmo flamenco. «Déjate de vamos allá», lo cortaba la vasca, que con un contundente gesto lo instaba a saludarla dándole la mano y evitaba una bienvenida más efusiva por parte de su compañero de velada. Puri demostró ser una mujer de sacar punta a todo. Sin embargo, Rafa también consiguió desarmarla en algunos aspectos. Y es que ella no se esperaba la vida tan ajetreada de su cita, que ha vivido en Bilbao, Suiza y ahora en Zaragoza, a lo largo de su vida. «Eso me ha gustado», apuntó la jubilada. Nada comparado con el periplo laboral del granadino. Rafa ha trabajado desde en la rama de la peluquería al artisteo, pasando por barrendero. Es ahí cuando desveló que fundó en los 80 el grupo de rumba flamenca Rafa y sus Rumberos, artífices del popular 'Abobi Aboba'. La banda ganó el Festival de la Emigración en 1983 y su líder llegó a cantar para el Papa en el Vaticano. «Me ha dejado alucinada», reconocía Puri, por primera vez sin palabras en toda la cena. El currículo de Rafa había conseguido hacerle olvidar, al menos por un momento, sus reticencias por ser andaluz y le empezó a parecer «un hombre genial». Rafa, no obstante, todavía guardaba algún as bajo la manga para impresionarla y le terminó contando que cantó hace poco para Su Santidad León XIV. Aunque en Puri no obtuvo el efecto deseado. «Soy anti-Iglesia. O más bien, antirreligiones», afirmó la soltera. En ese encuentro en el Vaticano, el Papa le entregó a Rafa su anillo y le dio un abrazo. Ahora bien, el verdadero reto del granadino era conquistar a Puri con su arte, un público bastante más exigente que el Santo Padre. Interpretó para ella la misma canción en mitad del restaurante. Pero el gesto de conquista definitiva por parte del soltero se convirtió en la confirmación de que eran incompatibles. «Para eso soy muy vergonzosa», comentó la jubilada, declarándose «anti música y anti baile». «El tema del flamenco es un tema que me cansa, me aburre», confesó. Ambos concordaron en que eran muy diferentes para que entre ellos triunfara el amor y coincidieron en la decisión final en que no querían una segunda cita.