Guerra civil en Argentina por la final del Mundial: «Un mes de la mentira y de una campaña miserable»

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Hace exactamente un mes, Ferran Torres hacía a España volver a tocar el cielo del fútbol mundial cosiendo, en forma de volea, la segunda estrella en su pecho. Treinta días en los que el imborrable recuerdo ha permanecido en la memoria de todos, pero de manera exacerbada en la de los argentinos. No han sido pocas las teorías conspiratorias —tratadas con ironía al otro lado del charco— que algunos seguidores de la albiceleste lanzaron para excusarse de alguna manera del merecido triunfo español. Sobre esas elucubraciones ha querido arremeter el presidente de la AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia , en un duro comunicado lanzado aprovechando el cumplemes de la final. «Un mes pasó. Un mes de aquella final. Un mes de la mentira» abre el comunicado emitido en sus redes sociales, que tilda de «campaña miserable» los intentos de algunos por eludir la realidad futbolística . En el escrito, el presidente recrimina a estos ideólogos por no lamentarse de sus inventos, aún pasado un mes: «Ninguno salió a pedir disculpas». En primera instancia, hace por entenderlos: «equivocarse puede pasar». Para rápidamente arremeter, al ver que no ha habido retractaciones por parte de sus compatriotas: «Lo que no puede pasar es mentir, instalar una historia, alimentar una sospecha durante días y, cuando el tiempo demuestra que todo era humo, esconderse y hacer de cuenta que nunca pasó nada.» El mensaje del Chiqui no busca excusarse ni recriminar nada a sus jugadores; al contrario, defiende a los mismos pese a que su esfuerzo no obtuviera la más grande de las recompensas, y carga contra quienes tratan de buscar una explicación sobrenatural a un fenómeno tan cotidiano como el fútbol. «Mientras nuestros jugadores dejaban todo dentro de la cancha, algunos fuera hacían exactamente lo contrario: sembraban odio, dividían, ensuciaban y buscaban la imagen de una Selección que se ganó el respeto de millones. A todos ellos: háganse cargo», exigía. «No se vuelve de poner bajo sospecha a quienes defendieron esta camiseta», sentenciaba contra los suyos. Y criticaba el «silencio» elegido por los creadores y difusores de las conspiraciones, tras haber sido probadas como falsas, exigiendo el perdón: «Y cuando se acusa, se miente y se lastima públicamente a quienes dejaron todo por esta camiseta, pedir disculpas no es un favor. Es una obligación.» Un mensaje muy profundo en una fecha señalada en el calendario que no ha tardado en viralizarse en redes sociales por la dureza de las declaraciones, que rematan con una serie de interrogaciones: «¿Cómo vuelven a sus casas después de haber hecho todo esto? ¿Cómo miran a sus hijos a los ojos y les hablan de honestidad, de respeto, de dignidad? ¿Cómo les enseñan que hay valores que deben defenderse, si cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo eligieron mentir, señalar y esconderse? Los valores no se negocian.»