La luz de Emilio de Justo y Cantaor entre las rajadas sombras de Victoriano

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Leía la afición el orden de lidia de los toros y se le iluminaba la mirada como si recitasen el Gordo de la Lotería, pero con letras: de Frenoso a Curioso, de Ebanista a Jaceno.... Nombres que ya en la pila bautismal, por su reata, invitaban a soñar. Pero hasta una figura ganadera como don Victoriano del Río echa alguna vez un borrón. Inservible como la telaraña de un rincón la corrida, mansa, rajada, sin fondo, sin casta, sin bravura en definitiva... Hasta que salió el quinto, fiel al refrán de que no lo hay malo. Se llamaba Cantaor el de las embestidas de gloria. No fue un ejemplar extraordinario, pero sí de buena condición y con un notable fondo... Ver Más