Los neandertales acaban de darle la vuelta a la historia de nuestra pelvis. La gran innovación no estaba en ellos, sino en los hombres modernos y su “muelle” natural para caminar largas distancias

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Dos pelvis fósiles han servido para descubrir que una de las estructuras que considerábamos extrañas en los neandertales podría ser, en realidad, la configuración ancestral. El cambio radical habría ocurrido después en los hombres modernos, cuyas caderas desarrollaron un mecanismo capaz de amortiguar impactos y devolver energía en cada paso.