China está mudando el cerebro de su IA de las grandes ciudades al campo. En las montañas de Guizhou levanta una infraestructura que anticipa casi el doble de centros de datos para 2030

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Huawei, Tencent, Apple y las grandes telecos chinas ya han instalado enormes complejos informáticos en el oeste del país. La lógica de Pekín es sencilla: dejar el procesamiento cerca de las grandes ciudades sale caro; llevarlo donde sobran terreno, energía y renovables puede convertirse en una ventaja decisiva en la carrera de la IA.