El fondo de IA que tuvo que vender casi toda su cartera el mes pasado acaba de apostar 400 millones por unos chips que todavía no fabrica nadie

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En el mundo de las inversiones, llegar antes que nadie marca la diferencia de cara a aprovechar el máximo potencial financiero de la industria por la que se apuesta. Claro está que ese enfoque plantea un riesgo elevado: el convencimiento de los analistas o de los directivos no lo es todo y luego el mercado es el que establece si una inyección de capital temprana se convierte en un retorno millonario o una pérdida cuantiosa.Un aspecto que hay que saber manejar es el de las emociones. Cuando se trata de dinero, moverse por impulsos puede derivar en decisiones extremadamente arriesgadas buscando obtener un crecimiento rápido o una ganancia que mitigue pérdidas previas. En esa situación parece estar el fondo de inversión Situational Awareness, fundado por el exinvestigador de OpenAI Leopold Aschenbrenner.En el panorama tecnológico actual hay una clara protagonista que es la inteligencia artificial. Su expansión tiene efectos colaterales en la industria, en especial en cuanto a la escasez de chips y el incremento de sus costes, así como los de los bienes de consumo que los equipan.Por ello, que una empresa ofrezca una alternativa disruptiva y todavía sin producción real se percibe como una oportunidad y, con ello, invita a tomar posiciones. Eso ha hecho Situational Awareness, que ha invertido 400 millones de dólares, según la información trasladada por The Wall Street Journal, en una tecnología de chips que todavía no fabrica ni utiliza nadie en la industria.Una apuesta con la que recuperar posiciones Memoria RAMLa empresa en cuestión es Source Foundry, una startup fundada en 2025 por los investigadores de Stanford Abdulmalik Obaid y Joe Burg. Su idea no es tanto la de ponerse a competir de manera directa con SK Hynix, Samsung o Micron, sino que la firma se orienta al diseño de maquinaria, herramientas y software para el proceso de litografía que determina el tamaño, la densidad y la eficiencia de los componentes que forman cada celda de memoria. Ahí ha visto la firma inversora de Aschenbrenner la veta dorada que no quiere dejar escapar.Tras una fuerte caída del sector de infraestructuras de IA en bolsa, el valor de los activos gestionados por Situational Awareness cayó de 45.000 millones de dólares a aproximadamente 10.000 millones, según datos reflejados por Quartz. Para estabilizar sus operaciones, el fondo se vio obligado a vender el pasado mes de julio casi toda su cartera de acciones públicas a Citadel. Eso sí, fue capaz de conservar posiciones clave para su futuro como las que posee en el laboratorio Anthropic, desarrollador de Claude.Inversión respaldada por otros fondos de capital riesgoCon esa nueva aportación de 400 millones de dólares, el capital con el que respalda el fondo de inversión a la empresa emergente es de 500 millones. Una apuesta que llega avalada por los movimientos de otras firmas de inversión de reconocido prestigio como Sequoia Capital, que también ha efectuado inversiones tempranas en Source Foundry, cuya valoración se sitúa ya en los 5.000 millones de dólares.Ahora falta ver si el mercado de la memoria RAM continúa presentando la presión actual y si el proyecto de los dos investigadores de Stanford logra avanzar lo suficiente en esa área del diseño de componentes para chips y memorias. Solo así podrán plantar cara a la multinacional holandesa ASML, líder indiscutible en la fabricación de las máquinas de litografía de ultravioleta extremo indispensables para producir los semiconductores más avanzados. De ser capaces, la apuesta de Situational Awareness le permitirá un retorno con el que recuperar parte de las posiciones perdidas el pasado mes de julio.