Más allá de Ozempic: una pastilla que adelgaza e imita los beneficios del ejercicio

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Durante décadas adelgazar con un tratamiento parecía más una promesa que una realidad, casi como la ilusión que se vendía con las cremas antiedad. Hasta que llegaron Ozempic y otros medicamentos de la familia GLP-1. El mundo ahora se divide entre los que pierden peso con un pinchazo y los que siguen esforzándose con dieta y ejercicio. Pero si conoce a alguien en tratamiento, sabrá que perder peso con fármacos tampoco es sencillo. Muchos abandonan la medicación por sus efectos secundarios, por los cambios de humor, las náuseas y otros problemas gastrointestinales, pero también por la pérdida de masa muscular. La biotecnológica estadounidense Enveda acaba de anunciar los resultados de una nueva molécula (ENV-308) que podría liderar la próxima revolución de la era post-Ozempic: una pastilla de toma diaria con la que se pierde el apetito sin problemas gastrointestinales y consigue además un beneficio extra al reproducir algunos de los efectos de la actividad física en el organismo. El anuncio ha acaparado atención porque se trata del primer medicamento que se ensaya en humanos diseñado para imitar a Lac-Phe, una hormona que nuestro organismo libera tanto en respuesta al ejercicio de alta intensidad como después de una comida. La molécula se descubrió mediante un modelo de inteligencia artificial destinado a identificar moléculas que ya estaban presentes en nuestro organismo o en el entorno. Por sí sola la hormona no posee las propiedades necesarias para actuar como un fármaco porque se elimina muy rápido. Pero ENV-308 se ha diseñado para reproducir sus efectos con un comprimido de toma diaria. De momento, los resultados de esta primera fase de la investigación con 88 voluntarios sanos solo buscaban comprobar su perfil de seguridad. Se ha visto que el nuevo fármaco es seguro y no provoca grandes efectos secundarios digestivos, el principal motivo de abandono de los consumidores de Ozempic. Además se ha detectado una reducción de la leptina, una señal que demostraría que el fármaco actúa en enfermedades metabólicas. La compañía Enveda asegura que el perfil de seguridad gastrointestinal es «excepcional», aunque no da detalles sobre el peso perdido y otros beneficios metabólicos que se verán en las siguientes fases del ensayo clínico. En estudios previos con animales, sí se ha visto cómo preservó la masa muscular durante la pérdida de peso y evitó el efecto rebote, la recuperación del peso, tras interrumpir el tratamiento. La investigadora del CNIO, Guadalupe Sabio, recibe con cautela estos primeros resultados. En su opinión, podría ser un buen fármaco contra la obesidad, pero deja claro que no se pueden meter en una pastilla todos los beneficios de la actividad física, de nadar, correr o montar en bicicleta. Quizá preserve el músculo, pero no tanto la atrofia muscular típica del envejecimiento o la pérdida de fuerza. «Hablar de una pastilla que imita al ejercicio parece más un eslogan que una realidad», dice. La puntualización es más que semántica, asegura: «Imaginemos que un compuesto basado en Lac-Phe consigue reducir el apetito, facilitar el mantenimiento del peso y preservar la masa magra. Sería un resultado clínicamente extraordinario. Pero seguiría sin demostrar que reproduce el aumento de capacidad oxidativa del músculo, la biogénesis mitocondrial, las adaptaciones cardiovasculares, la mejora de la capacidad funcional o las múltiples modificaciones sistémicas producidas por el entrenamiento. Incluso preservar masa muscular no equivale a reproducir la adaptación muscular al ejercicio: cantidad de músculo, fuerza, capacidad oxidativa y función mitocondrial son fenómenos relacionados, pero no intercambiables», explica la investigadora. Durante décadas, la ciencia ha intentado identificar la molécula responsable de los beneficios del ejercicio. Pero, en opinión de Guadalupe Sabio, quizá precisamente una de las características que hacen a la actividad física tan eficaz es que no existe una única molécula responsable. «La pregunta correcta no sea si conseguiremos fabricar una pastilla que sustituya al ejercicio. Una pregunta científicamente mucho más interesante es: ¿Qué partes de la extraordinaria respuesta sistémica al ejercicio podemos identificar, aislar y aprovechar terapéuticamente?» Sabio recuerda que en 2022 se identificó Lac-Phe como uno de los metabolitos circulantes que más aumentan después del ejercicio intenso. Pero también se han observado incrementos tras una comida por lo que Lac-Phe no parece ser una señal exclusiva del ejercicio, sino parte de un sistema más amplio de regulación del balance energético y la alimentación.