China lleva 48 años levantando una muralla verde alrededor de uno de los desiertos más extremos del planeta. Ahora el Taklamakan está empezando a absorber más CO₂ del que libera

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Lo que comenzó en 1978 como un gigantesco intento por frenar dunas y tormentas de arena ha terminado produciendo un efecto inesperado. Un estudio publicado en PNAS detecta más vegetación, mayor actividad fotosintética y una creciente captación de carbono en los márgenes del Taklamakan.