El Ayuntamiento de Burgos ha iniciado un expediente sancionador contra cuatro menores, de entre 11 y 13 años, por su presunta implicación en un nuevo episodio de contaminación intencionada, en las piscinas municipales de El Plantío. Los hechos tuvieron lugar el pasado 18 de agosto, y podrían acarrear multas de hasta 3.000 euros, y la expulsión de las instalaciones durante 5 años. En esta ocasión, la intervención de un bañista permitió avanzar en la identificación de los responsables. El testigo avisó al personal de las instalaciones, después de presenciar los hechos mientras se encontraba en el recinto con sus hijos. Los trabajadores llamaron inmediatamente a la Policía Local, que se encargó de identificar al grupo y poner los hechos en conocimiento de sus padres. Seis episodios similaresTras lo sucedido, la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, ha señalado que en lo que va de verano se han producido cerca de "seis incidentes similares" en estas instalaciones. Cada uno de los episodios, ha obligado a desalojar las piscinas y suspender temporalmente el servicio para llevar a cabo las tareas necesarias, provocando molestias al resto de bañistas.Según ha explicado la regidora, el Ayuntamiento pretende aplicar con firmeza el reglamento de las instalaciones deportivas municipales, y llegar "hasta las últimas consecuencias". Si finalmente se acredita la responsabilidad de los implicados, la normativa contempla sanciones económicas de hasta 3.000 euros, además del pago de los desperfectos o gastos ocasionados, y la posible prohibición de acceder a los recintos deportivos municipales, durante un periodo de hasta cinco años.El Gobierno municipal confía en que el testimonio directo de un usuario, facilite la resolución del expediente, y permita establecer una sanción acorde con la normativa. El objetivo, según Ayala, es frenar unos comportamientos incívicos que se han repetido en las últimas temporadas de baño.Un reto viral que se repiteAunque cueste creer que este tipo de retos se hagan virales, no es la primera vez que se ven estas situaciones en las piscinas públicas. En 2018, una de las instalaciones de la localidad de l'Olleria (Valencia) se encontraba en la misma tesitura y optó por reorganizar los horarios y restringir el baño de los niños de escuelas de verano por las mañanas. La aparición de excrementos en las piscinas de los municipios de Catarroja y Massanassa (Valencia) también surgió en 2019.Durante los veranos de 2023 y 2024 se vivieron episodios similares en municipios valencianos como Alzira, Carlet, Elx o Gilet; también en la localidad de Miajadas, Cáceres; y en otras piscinas de Madrid. Y en 2026, parece que esta moda de mal gusto ha vuelto.