Lucas tenía 16 años cuando pirateó dos veces las computadoras de su escuela. No lo hizo por dinero: quería jugar y entrar a sitios bloqueados. Meses después, un detective tocó la puerta de su casa, en una zona rural del condado de Cumbria, y le ofreció algo que no esperaba: un programa para reconvertir su talento en una carrera legal