Centro y acento de la devoción mariana en Sevilla, la Virgen de los Reyes realizó su tradicional procesión de tercias un año más por la capital andaluza para levantar una nueva página suscrita con oro blanco para los anales de la historia de la ciudad. Lo hizo, como es menester, con las primeras luces del alba, después de que apostasen corazones de todas las latitudes procedentes de una provincia sedienta de la religiosidad popular que ella misma concede. Con el fuego de Niebla en la mente, el susto sísmico de anoche en Granada y con otras tantas peticiones y no menos agradecimientos llegaron a sus plantas peregrinos venidos de distintos puntos de la archidiócesis hispalense, cuya silla mayor ocupa una madre tierna y buena que volvió a sembrar un desfile marcado por lo litúrgico y solemne, sin boatos ni alharacas desmedidos. Con el sentido de medida por bandera. Así volvió la patrona a hacer suya la mañana de una nueva solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen. La patrona salió en la mañana de este sábado arropada por quienes tanto amor le profesan en los alrededores de la Catedral para recordarnos que por más que la primavera sea dueña de nuestros designios, ella seguirá trascendiendo a todo cada vez que el aire vuelve a rozar los zapatitos del Niño que cristalizó Antonio Burgos: la ciudad, el arzobispo, la corporación municipal, los niños carráncanos, la Banda Sinfónica Municipal, la coral delante del paso, los niños dormidos en las aceras, las abuelas que llevan casi un día esperando junto a la Giralda y dan gracias «porque la Virgen se llevó ya a quien se tenía que llevar, y lo hizo en silencio», la Banda del Ejército de Tierra, los trescientos mil deseos reunidos, a ojo, que son pedidos a la vez antes de que den las ocho de la mañana, como si la Puerta de Palos fuera una suerte de día de San Juan a orillas del Atlántico. La multitudinaria representación que arrastra el cortejo, con la novedad de José Roda como nuevo regente de nuestras cofradías. Todo pasa y todo queda cuando la patrona de Sevilla atraviesa el dintel y todo vuelve a cobrar sentido en la mañana de la ciudad, porque la ciudad misma nunca dejará que se la roben. «Danos tus ojos, María, para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad. Enséñanos a reconocer su rostro en los demás», rezaba en voz alta la asociación de fieles de la patrona, invocando las preces que en su día ensalzó San Juan Pablo II, aquel Papa peregrino que tuvo y mucho que decir en esa plaza Virgen de los Reyes a la que se acercaba un año más la Virgen de los Reyes. Lo hizo con paso alegre para dar mayor lucidez si cabe a uno de sus conjuntos más señalados de su ajuar como es el terno blanco de castillos y leones que confeccionaran las hermanas Gilart al hilo de un vestigo de gala de la Reina Isabel II. De una reina para otra reina. Las labores del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) fueron la nota rutilante del día y fue verdaderamente significativo que el Cabildo eligiera esta vestimenta para la ocasión, puesto que se cumplían 80 años de su proclamación como patrona de Sevilla y de la archidiócesis, fecha en la que también llevó dicho terno por las calles de la feligresía. Su recorrido, un cuadrilátero a vista de pájaro por el recoconocible entorno del primer templo de la archidiócesis. Tomó Cardenal Carlos Amigo Vallejo, continuó por Alemanes, y en la avenida de la Constitución el sol volvió a dejarse entrever por los mil y un detalles de su paso procesional. Pasó por Fray Ceferino y recuperó la Plaza del Triunfo en torno a las 9.15 de la mañana, dando buena muestra de cómo se debe tomar una salida litúrgica de estas características. A los 80 años de su patronazgo se le unía el centenario del voto y el juramento que se realiza en defensa de la Asunción y la Mediación de María, argumentos más que suficientes para devolver a la patrona a las calles cercanas al primer templo de la archidiócesis. Una mañana de amor infinito para la devoción por la que siguen reinando los reyes. Y así lo marcaban las campanas de la Giralda cuando a las 9.32 se daba por concluida esta salida tan especial para el calendario sevillano.