Mikel Izquierdo, catedrático: «Una persona mayor no necesita levantarse de la silla 20 veces», señalando que una persona mayor debe estar en forma en relación a su edad

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Levantarse muchas veces de una silla puede medir resistencia, pero no responde siempre a la necesidad más urgente de una persona mayor: ponerse en pie una sola vez, con control y sin ayuda. Mikel Izquierdo, catedrático de la Universidad Pública de Navarra e investigador en ejercicio y envejecimiento, resume esa diferencia en una frase deliberadamente cotidiana.«Un mayor de edad no necesita levantarse de la silla 20 veces. Necesita levantarse una vez con solvencia», afirma en una entrevista publicada el 28 de enero de 2026. La palabra decisiva es solvencia. Implica iniciar el movimiento, superar el punto de mayor esfuerzo, estabilizar el cuerpo arriba y quedar preparado para dar el primer paso.La observación corrige una idea frecuente: que mejorar consiste siempre en sumar repeticiones. En la vejez puede ser más relevante recuperar suficiente fuerza y velocidad para resolver un movimiento concreto. La calidad del gesto precede a la cantidad, en especial cuando una repetición insegura expone a perder el equilibrio o hace que la persona dependa de los brazos.Por qué una sola repetición puede decir tanto Al ponerse en pie, los músculos de tobillos, rodillas y cadera deben generar fuerza en poco tiempo mientras el centro de masas avanza. Una silla baja, una superficie blanda o el cansancio aumentan la dificultad. La potencia ayuda a cruzar ese momento en el que el cuerpo deja el asiento y aún no ha alcanzado una postura estable.Eso no vuelve inútiles las series largas. Pueden servir para trabajar resistencia y practicar el patrón, pero su resultado debe interpretarse según el objetivo. Veinte repeticiones lentas no garantizan que exista la rapidez necesaria ante un desequilibrio. Izquierdo insiste en una capacidad que permita levantarse con seguridad e independencia, no en aprobar una prueba por acumulación.Los planes de ejercicio integrados en algunos relojes pueden marcar tiempos y registrar sesiones. Los anillos inteligentes añaden datos de sueño o recuperación. Ninguno observa todos los detalles de una transferencia desde la silla: el impulso, el uso de las manos, la alineación de las rodillas o el equilibrio al terminar.Cómo trasladar la idea al entrenamientoUna progresión sencilla puede comenzar con una silla suficientemente alta y estable, los pies bien apoyados y las manos disponibles si hacen falta. Cuando el gesto ya es seguro, se puede reducir la ayuda, controlar más el descenso o añadir una resistencia ligera. La dificultad debe subir paso a paso, sin convertir la velocidad en un movimiento desordenado.La serie Galaxy Watch8 incluye funciones de salud y acceso rápido al inicio de entrenamientos, como explica este repaso del reloj. Una pulsera como la Fitbit Air registra actividad sin pantalla. Aun así, la mejor referencia sigue siendo funcional: menos apoyos, una subida más fluida y la capacidad de quedarse de pie sin tambalearse.Si existen mareos, dolor, caídas recientes o una pérdida rápida de movilidad, el ejercicio no debe usarse para ocultar el problema. Conviene consultarlo y adaptar la tarea. Una evaluación individual permite distinguir falta de fuerza, miedo a caer, limitación articular o un trastorno del equilibrio, causas que no se resuelven con la misma rutina.La frase de Izquierdo no desprecia el esfuerzo repetido. Sitúa el orden de prioridades: primero recuperar una repetición que sirva; después, si procede, construir volumen. Para una persona mayor, levantarse una vez con solvencia puede tener más valor práctico que completar una serie larga que no mejora su autonomía fuera del entrenamiento.