Cuando Kylian Mbappé, tras siete años de cortejo no correspondido y de giros de guión continuos, llegó al Real Madrid, el equipo blanco era el gran dominador del fútbol europeo. Defendía la Liga y la Champions aquella primera temporada del francés en el Bernabéu, mismos títulos que había conquistado dos campañas antes. Con la incorporación del delantero más letal del planeta (con permiso de Erling Haaland), el Madrid anunciaba el establecimiento de una nueva dinastía, a imagen de la que había protagonizado entre 2014 y 2018 con Cristiano Ronaldo como líder. Pero eso no ocurrió. Ni por asomo.Seguir leyendo....