Alois de Liechtenstein pone fin a siglos de sucesión masculina: las mujeres podrán acceder al trono

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La Casa Principesca de Liechtenstein ha dado un giro histórico a sus normas de sucesión. El Príncipe Alois ha anunciado durante los actos del Día Nacional que las reglas que durante siglos han impedido a las mujeres acceder al trono serán modificadas para establecer la primogenitura absoluta. El cambio supone que, en el futuro, el sexo dejará de determinar quién ocupa el primer puesto en la línea sucesoria. El primer descendiente del príncipe o la princesa reinante, sea hombre o mujer, será quien herede el trono, aunque la modificación no tendrá efectos sobre los miembros de la familia que ya han nacido. La decisión fue aprobada el pasado miércoles por una mayoría de dos tercios de los miembros de la familia con derecho a voto y fue comunicada públicamente por Alois durante su discurso ante los ciudadanos reunidos en Vaduz. Se trata de una reforma interna de las normas de la Casa, no de una ley aprobada por el Gobierno o mediante referéndum. «Me alegra poder informarles hoy de una decisión muy importante para nuestra Casa, sobre la que se venía debatiendo desde hace décadas», afirmó Alois durante el discurso del Día Nacional, celebrado el 15 de agosto. El heredero explicó que el proceso formal para modificar las normas comenzó a finales del año pasado y que finalmente obtuvo la mayoría necesaria dentro de la familia principesca. La reforma sustituye el sistema de primogenitura con preferencia masculina por la primogenitura absoluta. «Mediante esta modificación, todas las descendientes mujeres de la Casa Principesca tendrán los mismos derechos de participación que los descendientes varones en los asuntos regulados por la Ley de la Casa. Además, la sucesión al trono pasará de la primogenitura con preferencia masculina a la primogenitura absoluta», explicó Alois en su discurso. El cambio supone que «el primer hijo, independientemente de su sexo, se convertirá en heredero o heredera al trono y, posteriormente, en princesa o príncipe de Liechtenstein». Una transformación que sitúa al pequeño principado en la misma dirección que la mayoría de las monarquías europeas. Pese al alcance histórico del anuncio, el cambio no altera quién ocupa actualmente los primeros puestos de la sucesión. Según la información facilitada por la Casa Principesca y recogida por el medio local Vaterland, las nuevas reglas se aplicarán a los descendientes que nazcan en el futuro. Por tanto, el Príncipe Joseph Wenzel, primogénito de Alois y de la Princesa Sophie, mantiene su posición como heredero. Tras él se encuentran sus hermanos: la princesa Marie Caroline, el Príncipe Georg y el Príncipe Nikolaus. La modificación será relevante para las siguientes generaciones de la familia. Alois también ha explicado el motivo que se encuentra detrás de esta decisión. «Con estos cambios, queremos garantizar que, en el futuro, la responsabilidad sobre la Casa y el país recaiga en quien haya recibido la mejor preparación para desempeñar estas funciones», señaló durante su intervención. El príncipe ha defendido así una fórmula que pretende combinar la continuidad de la institución con una modificación de unas normas que llevaban décadas siendo objeto de debate dentro de la familia soberana. Liechtenstein había mantenido hasta ahora un sistema particularmente excepcional dentro de las monarquías europeas: las mujeres no podían acceder al trono. El pequeño principado, situado entre Suiza y Austria y con alrededor de 40.000 habitantes, era el último Estado monárquico europeo que conservaba esta exclusión. El país también tiene una historia particular en materia de derechos políticos. En 1984 se convirtió en el último Estado europeo en reconocer el derecho de las mujeres a votar en elecciones nacionales, después de que los ciudadanos varones aprobaran el cambio por un estrecho margen en un referéndum. Ahora, más de cuatro décadas después, la Casa Principesca da otro paso para equiparar los derechos de hombres y mujeres en su propia sucesión. La transformación llega además después de que Brigitte Haas hiciera historia el pasado año al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra del país. El cambio afecta a las reglas dinásticas, pero no modifica el particular funcionamiento institucional de Liechtenstein. El Príncipe Hans-Adam II continúa siendo formalmente el jefe de Estado, aunque desde 2004 delegó buena parte de sus funciones en su hijo mayor, Alois, que ejerce desde entonces como jefe de Estado adjunto. La monarquía de Liechtenstein conserva, además, poderes poco habituales entre las casas reales europeas. El príncipe reinante puede vetar resultados de referéndums, nombrar jueces y destituir al Gobierno, lo que convierte a la institución en una de las más poderosas dentro de las monarquías del continente. La reforma sucesoria abre ahora una nueva etapa para la Casa Principesca. Joseph Wenzel seguirá siendo el heredero, pero sus futuros descendientes crecerán bajo unas reglas diferentes: por primera vez, una niña nacida en la línea correspondiente podrá estar llamada a ocupar algún día el trono de Liechtenstein.