Perdidos por el más allá 3. Mujeres que no siguen el guion, de Ramón Boldú

Wait 5 sec.

Edición original: Perdidos por el más allá 3. Mujeres que no siguen el guion (Astiberri, 2026)Guion: Ramón BoldúDibujo: Ramón BoldúMaquetación: Alba DiethelmCorrección: Soraya PolloEdición: Javier ZalbidegoitiaFormato y precio: Cartoné. 176 páginas. 20€Las vergüenzas del mundo de la televisión.«La conversación con Onésimo me ha hecho recordar eso de que me voy a morir en 2049. ¡Tengo que aprovechar el tiempo!»Tras tanto años leyendo las desventuras de Ramón Boldú (Lleida, 1951) en cómics como Bohemio pero abstemio, Memorias de un hombre de segunda mano, El arte de criar malvas, Sexo, amor y pistachos, La vida es un tango y te piso bailando o Los sexcéntricos. De la creación al calvario resulta muy difícil no sentirlo como uno de esos amigos a los que ves cada muy poco, pero para el que siempre encuentras el tiempo para que te ponga al día de su vida con una intimidad y cercanía que nunca se pierden, por mucho tiempo que pase entre encuentro y encuentro. En el caso de los cómics de uno de los pioneros del cómic autobiográfico español junto a Vázquez y Carlos Giménez nos encontramos con una sanísima capacidad para reírse de sí mismo y de las muchas estrambóticas y delirantes situaciones en la que se ve envuelto. Algo que podemos comprobar en la tercera entrega de su tetralogía Perdidos en el más allá titulada Mujeres que no siguen el guion. Una serie en la que nos relata que es lo que sucedió en su vida durante el año 2003 con un volumen por estación, aunque contado de delante hacía atrás, de forma que en el cuarto conoceremos lo que sucedo durante el invierno de ese año. Este volumen está centrado sobre todo en su actividad como guionista para la televisión dejándonos ver alguna de su cara más oscura. En ese trabajo coincide con Darío Magaldi, un compositor muy peculiar amigo suyo, y la fascinante Ana Flash que hemos conocido en anteriores entregas. Ambos se pueden clasificar casi como coprotagonistas de la serie, aunque en esta entrega tienen menos presencia. Al igual que sucede con la figura de Eva Perón que tiene una presencia menos directa, aunque a través de las conversaciones de Boldú con Onesimo, su amigo parapsicólogo, vemos algunas de las cosas rarísimas y turbias que sucedieron con su cadáver tras su muerte. Como siempre estamos ante una trama que mezcla a la perfección el humor con el drama y en esta ocasión también algunas gotas filosóficas, existenciales y paranormales. Como siempre desde una visión muy personal casi a caballo entre lo que hacía Vázquez y Crumb, dos autores que aparecen en breves cameos en esta entrega como ha ido haciendo a lo largo de toda la serie homenajeando a sus referentes y amigos. Cualquiera que haya leído alguno de los anteriores trabajos autobiográficos de Boldú ya sabe lo que se va a encontrar en estas páginas con personajes extravagantes, fracasos sentimentales, encuentros sexuales que salen regular y todo tipo de situaciones que dan para un cómic. Porque si algo tiene la vida del autor de Bat Alan. Biografía de un asesinato social es una trayectoria vital lleno de situaciones y anécdotas de todo pelaje, que él sabe contar con una enorme gracia y total falta de pudor. Algunas resultan tan surrealistas y bizarras que parece difícil que fueran ideadas por el guionista más dotado. Pero también nos encontramos con una enorme capacidad para reflejar la realidad de la época con todas sus aristas. Algo que le sirve para denunciar los abusos de poder y el acoso sexual y laboral que había en la industria audiovisual a través de la figura del dueño de la productora para la que trabajaba. Un mundo que de puertas para afuera es todo oropel, pero que está lleno de personajes mezquinos y turbios. Algo de lo que vemos varios ejemplos a lo largo del libro.Como en los anteriores la historia no es del todo lineal, ya que vemos como Boldú va mezclando sucesos de su pasado y del de Eva Perón con la trama que se desarrolla en la actualidad donde vemos su vida laboral, la familiar, la sentimental junto con esos encuentros con Onésimo llenos de conversaciones de todo pelaje. A sus más de setenta años Boldú ya tiene un estilo perfectamente definido deudor del underground de los años setenta en el que prima la narrativa por encima de cualquier otra cosa. Como siempre nos encontramos con viñetas en ocasiones repletas de textos, pero siempre aportan a la narración y no sobreexplican nada de lo que vemos. Si en el primero teníamos tinta color sepia y en el segundo azul marino, aquí nos encontramos con un morado suave para diferenciar y jugar con las diferentes estaciones en las que transcurre cada uno de los álbumes.La edición de Astiberri es de una gran calidad siguiendo el diseño de los dos volúmenes anteriores.Con Mujeres que no siguen el guion nos reencontramos con el Ramón Boldú más auténtico, divertido y honesto, pero también con autor que es capaz de diseccionar la realidad de cada momento con la precisión y habilidad del mejor cirujano. Ojalá podamos ver completada lo más pronto posible Perdidos por el más allá y nos siga regalando cómics en los que no relate su vida de esa forma tan divertida durante muchos años más.Lo mejor• La capacidad para reírse sin tapujos de sí mismo.• Lo afiliado de la mirada a cada momento, pese al tomo de humor.• Lo delirante de algunas situaciones.Lo peor• Estamos ante un cómic 100% Boldú, así que si no te gusta su estilo no es para ti.