Una mandíbula con solo tres dientes pasó 9,8 millones de años enterrada en Kenia. Pertenece a un gran simio que vivió cerca del momento en que la rama evolutiva de gorilas, chimpancés y humanos comenzó a separarse

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El fósil pertenece a Nakalipithecus nakayamai, uno de los escasísimos grandes simios conocidos de un periodo crítico de la evolución africana. Aunque apenas conservamos parte de su mandíbula y algunos dientes, su edad y anatomía lo han convertido en una pieza fundamental para intentar reconstruir cómo eran nuestros parientes antes de que apareciera el linaje humano.