Muchas personas tiran sus nóminas pasados unos años al pensar que ya no tienen ninguna utilidad.Sin embargo, conservar estos documentos puede resultar un alivio cuando llega el momento de jubilarse.¿Por qué? En determinados casos, disponer de las nóminas antiguas puede ser clave para acreditar periodos cotizados, corregir errores en la vida laboral o reclamar una pensión con todas las garantías.¿Por qué es importante guardar las nóminas?Cuando se solicita una pensión de jubilación o una incapacidad permanente y las bases de cotización no coinciden con lo que hay en la Seguridad Social, se necesita recurrir a las nóminas para demostrarlo.La nómina refleja información esencial como el salario bruto, la base por la que se ha cotizado y, en su caso, las diferencias entre ambas cantidades.Esto permite acreditar, por ejemplo, si la empresa cotizó por una cuantía inferior a la que correspondía, evitando que el trabajador tenga que asumir las consecuencias de ese error.Además, estos documentos pueden ser determinantes para justificar determinadas situaciones laborales, como reclamar el pago de horas extraordinarias, demostrar la antigüedad en la empresa a efectos de una mejora salarial prevista en el convenio o solicitar una revisión del grupo de cotización.Sin las nóminas, probar estas circunstancias resulta mucho más complicado.Asimismo, en los casos de incapacidad permanente, las nóminas permiten al Tribunal Médico de la Seguridad Social saber en qué trabajaba el solicitante, así como la base reguladora, ya que de eso dependerá el grado y la cuantía.¿Durante cuánto tiempo tengo que guardar las nóminas?Como hemos comentado anteriormente, un error en las bases de cotización puede provocar que la cuantía se vea perjudicada.Por ese motivo, es recomendable guardar las nóminas durante 10 años o más, para poder así reconstruir el historial y demostrar los salarios que no se percibieron.Si al comprobar el informe de bases de cotización el trabajador detecta que las cantidades no coinciden con las que figuran en sus nóminas, puede actuar por distintas vías: La primera opción es dirigirse a la empresa para solicitar la corrección, aportando como prueba la nómina original y el justificante bancario del ingreso del salario. Si no obtiene respuesta o la situación no se resuelve, también puede presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que tiene la capacidad de reclamar las cotizaciones pendientes mediante un acta de liquidación. Cuando la empresa rechaza la reclamación o niega los hechos, queda la vía judicial. En ese caso, el trabajador puede acudir al juzgado de lo social para solicitar que se reconozca la base de cotización que realmente le correspondía.