La frase impresiona, pero necesita un límite desde el principio. Boticaria García, alter ego de María de los Ángeles García García ha difundido un análisis en el que todos los ejemplares de merluza europea examinados dieron positivo en anisakis. El resultado no permite concluir que cada merluza que llega a una pescadería española contenga el parásito, aunque sí recuerda por qué este pescado exige una preparación adecuada.El dato corresponde a 223 piezas procedentes del puerto de Burela, en Lugo, recogidas entre 2019 y 2021, según la información atribuida a un informe del centro científico y tecnológico vasco AZTI. Es, por tanto, el resultado de una serie concreta, no un muestreo de toda la merluza europea disponible en el mercado ni de todas las zonas de captura.La doctora en Farmacia mostró además dos merluzas abiertas en casa y resumió el hallazgo con humor: «Por aquí hemos abierto un par y las dos tenían premio». Su vídeo de TikTok, publicado en diciembre de 2025, acumula más de 1,4 millones de reproducciones y plantea la pregunta que puede provocar el titular: «¿Dejo de comer merluza?». Su respuesta es tajante: «No».Encontrar anisakis no equivale a enfermarEl anisakis es un parásito que puede aparecer en pescados marinos y cefalópodos como el calamar, el pulpo o la sepia. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición explica que puede causar alteraciones digestivas y reacciones alérgicas, algunas graves. Sin embargo, la anisakiasis solo se contrae al ingerir pescado o cefalópodos parasitados crudos o sometidos a una preparación que no destruya las larvas.Esa diferencia separa la presencia del parásito del riesgo efectivo para quien se sienta a la mesa. Una merluza bien cocinada no plantea el mismo escenario que un ceviche, un carpaccio o una pieza apenas marcada a la plancha. Tampoco debe confundirse la cifra del estudio con una alerta alimentaria sobre un lote concreto.El origen y el tipo de producción también importan. AESAN excluye de la obligación doméstica de congelar a los pescados de aguas continentales y a los de piscifactorías de agua dulce, como la trucha o la carpa. Los moluscos bivalvos —ostras, mejillones, almejas o coquinas— tampoco necesitan ese tratamiento por anisakis. La procedencia mediterránea, en cambio, no basta por sí sola para descartar el parásito.La temperatura y el tiempo que eliminan el riesgoAESAN establece dos caminos seguros. Si el pescado se cocina, toda la pieza debe alcanzar al menos 60 ºC durante un minuto. Como orientación doméstica, una porción de unos 2,5 centímetros de grosor necesita alrededor de diez minutos en total, dándole la vuelta a los cinco. La carne debe quedar opaca y desprenderse con facilidad de la espina.Cuando vaya a consumirse crudo o con un tratamiento insuficiente, hay que congelarlo. La recomendación doméstica actual es mantenerlo a -15 ºC o menos durante al menos cuatro días y contar cinco días completos desde que entra en el congelador, de modo que haya tiempo para que toda la pieza alcance la temperatura necesaria. Si el aparato no ofrece esa capacidad, la alternativa prudente es comprar el producto ya congelado.Boquerones en vinagre, sushi, sashimi, carpaccios, ceviches, huevas prácticamente crudas, pescados en salmuera ligera y ahumados en frío forman parte de las preparaciones que deben congelarse cuando se hacen en casa. Si se adquieren ya elaboradas, el tratamiento corresponde al fabricante.Para el pescado fresco, la agencia aconseja pedir que lo evisceren o retirar las vísceras cuanto antes, transportarlo en una bolsa isotérmica siempre que sea posible y refrigerarlo por debajo de 4 ºC hasta cocinarlo. El estudio refuerza la necesidad de aplicar estas medidas, no de retirar la merluza de la dieta.