Líbano ante el Papa: presidente libanés visita a León XIV en medio del asedio israelí

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(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 20.08.2026).- La reciente visita del presidente Joseph Aoun al Vaticano (20 de agosto) fue más que una mera visita diplomática. Ofreció una visión de la compleja situación que enfrenta el Líbano: cómo restaurar la autoridad estatal, prevenir otra guerra en el sur y preservar un orden político sometido a una presión extraordinaria tanto por parte de grupos armados nacionales como de potencias regionales.El jueves 20 de agosto, el papa León XIV recibió a Aoun en el Palacio Apostólico para una reunión privada de aproximadamente media hora. Posteriormente, el presidente libanés conversó con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, y con el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados y las organizaciones internacionales. El Vaticano expresó su satisfacción con el Acuerdo Marco Trilateral del 26 de junio entre el Líbano, Israel y Estados Unidos, diseñado para estabilizar la frontera sur del Líbano y establecer un camino hacia una paz duradera. Sin embargo, su apoyo vino acompañado de una advertencia inequívoca: la implementación sigue presentando serios problemas.Para Aoun, el mensaje a Roma era aún más urgente. Beirut exige la implementación del acuerdo, el cese de los ataques israelíes contra aldeas, infraestructura y civiles en el sur del país, y la retirada de las fuerzas israelíes del territorio libanés. Al mismo tiempo, el Estado libanés debe extender su autoridad a todo el territorio nacional. Estas demandas revelan la contradicción central de las negociaciones actuales: Líbano necesita garantías de seguridad, pero a la vez intenta asegurar que la seguridad, en última instancia, pertenezca al Estado y no a actores armados rivales.La situación se ha vuelto crítica en los últimos días. Según el Ministerio de Salud Pública de Líbano, los ataques aéreos israelíes del 15 de agosto causaron 11 muertos y 19 heridos, mientras que la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL) informó de un promedio de 137 proyectiles diarios en el sur del país entre el 5 y el 16 de agosto. Estas cifras ilustran la fragilidad del acuerdo de alto el fuego.Una de las cuestiones más difíciles es qué sucederá con la UNIFIL. Su mandato expira el 31 de diciembre de 2026, y Líbano busca su prórroga o un sucesor creíble. Italia, principal contribuyente de tropas a la misión, está trabajando con Francia en un posible acuerdo multinacional. Según se informa, Gran Bretaña, Suiza, Italia, Canadá y Azerbaiyán figuran entre los países que se están considerando para dicha fuerza. Aoun ha insistido en que su opción preferida sigue siendo la continuidad de la UNIFIL y que cualquier eventual reemplazo debe permanecer bajo los auspicios de las Naciones Unidas.No se trata simplemente de una cuestión técnica sobre las fuerzas de paz. Sin un mecanismo capaz de supervisar el desarme de Hezbolá y apoyar el despliegue del Ejército Libanés, el acuerdo de junio corre el riesgo de quedarse en un documento diplomático sin medios suficientes para su cumplimiento. El acuerdo prevé el desarme gradual de Hezbolá, un mayor despliegue del Ejército Libanés en el sur y la correspondiente retirada israelí. La ausencia de un mecanismo de verificación internacional acordado se ha convertido en uno de sus obstáculos más serios.En este contexto, Aoun ha recurrido cada vez más a la diplomacia internacional. Su visita al Vaticano fue la tercera desde que asumió el cargo en enero de 2025, tras encuentros previos con el Papa León XIV, incluyendo la visita del Papa al Líbano a finales de 2025. El presidente libanés también buscó el respaldo estadounidense y se reunió con el presidente Donald Trump en Washington el 21 de julio, donde obtuvo un renovado apoyo a la soberanía libanesa.Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos del Líbano se desarrollan paralelamente a un acontecimiento menos visible en el ámbito nacional: el Parlamento ha tomado recientemente varias medidas en materia de justicia y derechos humanos.El 12 de agosto, el Líbano abolió la pena de muerte, una decisión histórica calificada de trascendental por el Ministro de Justicia, Adel Nassar. La votación también fue significativa porque Hezbolá fue el único partido que se opuso a la abolición, alegando su compromiso con la ley islámica. Ese mismo día, el Parlamento aprobó una amnistía y reducciones en ciertas penas de prisión que podrían beneficiar a aproximadamente 7.200 detenidos y personas buscadas por las autoridades.La legislación aborda una grave crisis penitenciaria. Líbano contaba con aproximadamente 9.000 presos, cerca del 330% de la capacidad prevista del sistema. Casi el 80% estaban en espera de juicio, mientras que solo unos 1.700 cumplían condena. Al menos 48 presos fallecieron en 2025, seguidos de otros 11 durante los primeros cuatro meses de 2026, en medio de la escasez de medicamentos, alimentos, agua potable y atención médica.La amnistía también tiene una dimensión política. Funcionarios libaneses han argumentado que puede ayudar a corregir el legado de la detención prolongada y los casos relacionados con el sistema de justicia militar, incluyendo a personas que pasaron años tras las rejas sin juicio. Asimismo, permitirá el regreso, bajo ciertas condiciones, de unos 4.000 libaneses que huyeron a Israel en el año 2000 tras la retirada de las fuerzas israelíes del sur. Durante años, muchos fueron tratados como colaboradores y enfrentaron graves restricciones a su estatus legal y civil en Líbano.En conjunto, estos acontecimientos demuestran la importancia del llamamiento de Aoun al Vaticano. Líbano no se enfrenta a una sola crisis. Intenta simultáneamente restaurar su soberanía, prevenir la reanudación de la guerra, reformar su sistema judicial y mantener un frágil equilibrio político en una región donde el poder armado suele imponerse sobre las instituciones estatales.Para la Santa Sede, Líbano tiene una importancia adicional. Sigue siendo uno de los ejemplos más relevantes de Oriente Medio de una sociedad donde coexisten diferentes comunidades religiosas dentro de un sistema político constitucional, con la presencia cristiana como parte integral de la identidad del país. Proteger la soberanía y las instituciones de Líbano no es, por lo tanto, solo una cuestión de estabilidad regional; también es fundamental para la supervivencia de una sociedad pluralista en una región donde las comunidades cristianas han sufrido repetidamente las consecuencias de la guerra, el desplazamiento y la fragmentación política.El Papa León XIV y la Santa Sede pueden ofrecer apoyo diplomático e influencia moral, pero el éxito de este esfuerzo dependerá de si las partes en conflicto aceptan que Líbano no puede estabilizarse permanentemente mediante esferas de control armado en competencia.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.  The post Líbano ante el Papa: presidente libanés visita a León XIV en medio del asedio israelí appeared first on ZENIT - Espanol.