Las herramientas generativas comenzaron mostrando una cara amable en la que la imaginación del usuario individual era la que establecía el marco. Sin embargo su evolución, como sucede con todo aquello susceptible de ser mercantilizado, ha propiciado la aparición de creaciones de calidad más que cuestionable en un formato sintético que tras ellas ocultan peligros adicionales.Es el caso de las populares secuencias protagonizadas por frutas caracterizadas como seres humanos que viven en un mundo en que pueden recrear la vida adulta. Las 'frutinovelas', término con el que se ha bautizado a este género, inundan plataformas como TikTok con una amenaza de fondo sobre la que diversos análisis empiezan a alertar: los valores y discursos que transmiten distan mucho de ser los adecuados para el público infantil al que atraen.Material audiovisual con apariencia inofensiva pero con un peligro latente El uso de herramientas avanzadas de generación de vídeo permite crear escenas hiperrealistasLa última de estas advertencias procede de la iniciativa de investigación académica Red Global sobre Extremismo y Tecnología (GNET, por sus siglas en inglés). La organización ha señalado que esta clase de producciones, a priori inofensivas y de apariencia afable para los menores, oculta en su desarrollo "contenido violento y extremista" mediante imágenes hiperrealistas y vídeos generados por inteligencia artificial. A través de estas figuras de frutas sonrientes, los creadores logran esquivar los filtros de moderación para adoctrinar a usuarios jóvenes en prácticas totalmente inadecuadas para su etapa de desarrollo y madurez digital.El anzuelo resulta básico pero efectivo: basta la figura de un plátano o una fresa sonriente para que los más pequeños del hogar permanezcan en el vídeo en cuestión o en la serie que inicia esa primera muestra. En esas primeras escenas no se detecta el peligro, que llega conforme avanza la trama. Ahí, las locuciones y vídeos que siguen el serial empiezan a colar discursos de odio, simbología extremista, teorías de la conspiración o violencia explícita.Un panorama que denuncia la Red Global sobre Extremismo y Tecnología, que ha detectado un incremento de este tipo de creaciones dirigidas al público infantil y cuyo contenido y trasfondo no debería alcanzar a menores. El peligro está, tal como se destaca, en el hecho de normalizar ese tipo de comportamientos desde edades tempranas valiéndose de dibujos animados cuya percepción por parte de los menores contará con una aceptación inicial en la que no se atisba peligro.Riesgo de normalizar la violencia desde la infanciaSin embargo, la evolución de estos seriales o novelas animadas deriva en comportamientos contrarios a los valores idóneos para la infancia y resta importancia al ejercicio de la violencia. Un factor de riesgo que los propios investigadores reflejaron en su estudio al alertar sobre el escenario futuro: "Este tipo de contenido puede sentar las bases para el consumo de más material audiovisual violento, haciendo que los jóvenes usuarios caigan en la trampa de la radicalización en línea y el consumo de violencia audiovisual"Investigadores de la Red Global sobre Extremismo y Tecnología El fenómeno del Fruit Slop refleja la cara más amarga de la producción en cadena de contenidos mediante inteligencia artificial. La moderación en las redes sociales camina varios pasos por detrás de las estrategias de quienes aprovechan cualquier nuevo escenario para obtener un rédito económico e influir en la formación de las generaciones venideras. Por ello, cobra una importancia primordial evaluar y fijar filtros adecuados para el entretenimiento digital, especialmente en aquel destinado a los colectivos más maleables.