El currículum de Belén Rueda (Madrid, 1965) está al alcance de pocos intérpretes en nuestro país. Aunque se inició como presentadora y consiguió algunos papeles relevantes en series como 'Los Serrano' o 'Periodistas', el papel de Julia en 'Mar adentro' , con el que consiguió el Goya a Mejor actriz revelación en 2004, acabó por relanzar su carrera . Le seguirían otras dos nominaciones, esta vez en la categoría de protagonista, que la consolidarían como uno de los grandes rostros de nuestro cine. Sin embargo, al contrario que otros compañeros de profesión, nunca imaginó que su vida acabaría enfocada en el mundo de la televisión y el cine. De hecho, la actriz madrileña tuvo desde pequeña otros intereses más allá de la actuación y no fue hasta finales de los años 90 y principios de los 2000 cuando las oportunidades laborales empezaron a llegar. Criada desde su infancia en Alicante, su primera gran pasión fue el ballet . Con apenas siete años, Rueda comenzó a practicar esta disciplina motivada por su madre, que era profesora de danza y llegó a dirigir su propia academia en la ciudad levantina. El trabajo de su progenitora influyó mucho en la pasión y el esfuerzo que sus dos hijas pusieron en este deporte, hasta el punto de que Belén llegó a quedarse a las puertas de ser profesional. Siendo apenas una niña, un ojeador vio en ella aptitudes para poder entrar en la escuela del ballet de la Ópera de París . La intérprete tuvo que tomar entonces una durísima decisión: dejar los estudios en un segundo plano y dedicarse en cuerpo y alma a este deporte o apostar por la formación académica y despedirse de la posibilidad de ser profesional. « Decidí que no, aposté por estudiar . Si estudiaba por la noche, no hubiera tenido el nivel para acceder a la universidad», desveló en una entrevista para 'Mi casa es la tuya', donde explicó lo duro que podía ser prepararse las pruebas para entrar en una institución tan prestigiosa. En esta charla con Bertín Osborne , Rueda habló también de otra de sus aspiraciones frustradas: la de llegar a ser arquitecta . «Me gustaba la arquitectura porque mezcla el arte con la técnica y las matemáticas , que se me daban muy bien», desveló la presentadora, que se marchó a Madrid a estudiar esta carrera y llegó a terminar los dos primeros cursos. A pesar de que su objetivo siempre había sido terminar la licenciatura, la actriz se dio cuenta desde el principio que «no iba a ser lo suyo» : «El primer día de clase el profesor dijo que dibujáramos algo. Cuando pidió que lo enseñáramos, yo no había hecho nada y el de al lado había hecho una estatua. No lloré porque me daba vergüenza». En medio de ese entuerto, el amor se cruzó en su vida cuando esta tenía apenas 20 años y le hizo cambiar sus horizontes. «Hice dos años de Arquitectura, después conocí al que fue mi marido, que vivía en Italia, y me fui a vivir allí. Dejé la carrera, pero no sé si la hubiera terminado . Me generaba mucha frustración porque estudiaba muchísimo y dibujaba hasta altas horas de la noche», explicó la actriz en el programa de Telecinco. Apenas unos meses después de abandonar los estudios, Belén Rueda se casó con Massimo, su entonces pareja, para disgusto de su familia: «A mis padres casi les da un infarto, mi hermana intentó disuadirme. A los dos años me separé , mi madre me decía que a mí cuando se me metía algo entre ceja y ceja, no paraba hasta que lo conseguía». Después de firmar el divorcio, la actriz regresó a España y comenzó a vender viviendas en una inmobiliaria para pagarse la vida. «Había que comer y pagar un piso. Vendí muchas e hice alguna publicidad», contó la actriz, que mantuvo este trabajo hasta la televisión llamó a su puerta con 25 años.