El terremoto puso a prueba las edificaciones en Colombia: estas son las lecciones que deja para el próximo gran sismo. FOTO EjércitoEl terremoto del 10 de agosto puso a prueba las edificaciones y la infraestructura de Colombia y dejó una advertencia para los próximos años: el reto no está únicamente en evitar que los edificios colapsen, sino en lograr que puedan resistir un gran sismo con menores daños y, sobre todo, continuar prestando sus servicios.Lea también: Estas son las regiones de Colombia donde hay menos probabilidades de un terremoto, según expertosAsí lo explicó a Valora Analitik Camilo Andrés Perdomo Horta, investigador en Ingeniería Sísmica del Centro de Estudios de Estructuras, Materiales y Construcción (CEMECI). Perdomo cuenta con una Maestría en Ciencias de la Ingeniería Sísmica y un Doctorado (Ph.D.) en Comprensión y Gestión de Fenómenos Extremos, con formación en Ingeniería Sísmica y Sismología de la Ingeniería en la Escuela Universitaria de Estudios Avanzados IUSS de Pavía y la Universidad de Pavía.El balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 14 de agosto, da cuenta de la magnitud de la emergencia: 79.108 viviendas averiadas, 13.077 viviendas destruidas y 121 edificios colapsados.El terremoto, ocurrido en San José del Palmar, Chocó, con magnitud de 7,4 Mw, deja además 287 personas fallecidas, 3.975 heridas, 378 desaparecidas y 354 rescatadas. Son 15 departamentos y 437 municipios afectados, con 56.448 familias y 135.179 personas afectadas.La afectación también alcanza infraestructura esencial: 238 centros de salud, 2.486 centros educativos, 2.093 centros comunitarios, 254 vías, 87 acueductos, 50 puentes vehiculares, siete puentes peatonales y cinco aeropuertos.El terremoto no solo puso a prueba la resistencia de los edificiosUna de las principales lecciones que deja el sismo, según Perdomo, es que la magnitud de un terremoto no determina por sí sola el nivel de destrucción.El investigador explicó que entre la energía liberada durante la ruptura y el momento en que las ondas sísmicas llegan a una edificación intervienen factores como la profundidad del sismo, la distancia al epicentro, las características del movimiento y la forma en que cada estructura responde a esas ondas.“Cuando el sismo es menos profundo, las ondas cuando llegan a la superficie tienen más energía que cuando el sismo es más profundo. Desde ese punto de vista, los sismos superficiales tienden a ser más destructivos que los sismos profundos”, explicó.A esto se suma una segunda variable determinante: la calidad y las características del entorno construido.En el caso colombiano, Perdomo señaló que las edificaciones formales deben ser diseñadas bajo la normativa sismorresistente, mientras que existe una preocupación particular por las estructuras antiguas y aquellas construidas de manera informal.Camilo Andrés Perdomo Horta, investigador en Ingeniería Sísmica del Centro de Estudios de Estructuras, Materiales y Construcción (CEMECI).El CEMECI plantea precisamente que terremotos de características similares, como los ocurridos en Colombia y Venezuela, pueden generar consecuencias muy diferentes dependiendo de la calidad de las edificaciones, el cumplimiento de las normas de diseño, la planificación urbana y la capacidad institucional para gestionar el riesgo¿Qué tan protegidas están las edificaciones en Colombia ante un terremoto?El terremoto no cambió la percepción del CEMECI sobre la vulnerabilidad del país, sino que confirmó preocupaciones que ya estaban identificadas.Colombia cuenta con una primera norma sismorresistente desde 1984. Según explicó Perdomo, las edificaciones diseñadas a partir de aproximadamente 1985, siempre que hayan sido proyectadas por un ingeniero y construidas con supervisión técnica, incorporaron consideraciones para responder a fuerzas sísmicas.Posteriormente, esos requisitos fueron actualizados hasta llegar al Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10, asociado a la actualización normativa alrededor de 2010-2011.La diferencia entre las distintas generaciones de construcciones está precisamente en las exigencias que deben cumplir según la amenaza sísmica de la zona. Perdomo explicó que los requisitos de diseño son más exigentes en zonas de amenaza sísmica alta que en aquellas de amenaza intermedia o baja.Por eso, no resulta correcto asumir que todos los edificios antiguos tienen necesariamente el mismo nivel de vulnerabilidad, pero sí existe una preocupación particular por las estructuras que fueron construidas antes de los avances de la normativa sismorresistente y por aquellas que no tuvieron diseño estructural ni supervisión técnica.El CEMECI identifica este como uno de los principales desafíos de Colombia: una parte importante del parque inmobiliario fue construida antes de la adopción de las disposiciones actuales o mediante procesos informales. En muchos casos, sus vulnerabilidades no son evidentes hasta que ocurre un sismo de gran intensidad.El mayor riesgo está en lo que ya está construidoLa discusión sobre el próximo gran terremoto no debería concentrarse únicamente en cómo construir los nuevos edificios. Para el CEMECI y Perdomo, una de las prioridades está en revisar las estructuras que ya existen.En las ciudades colombianas hay edificios antiguos en centros históricos, hospitales, colegios, edificaciones gubernamentales, infraestructura de atención de emergencias, viviendas y puentes que requieren especial atención por sus características y antigüedad.Puede interesarle: ¿Tres días o dos años? La aclaración clave sobre el seguro de su vivienda tras el terremoto“Las edificaciones que quedan, digamos, en los centros históricos, son las más viejas porque hay edificios desde la colonia hasta edificios construidos antes de 1984”, señaló Perdomo.A esto se suma la construcción informal. El investigador explicó que algunas estimaciones ubican entre 40 % y 50 % la proporción que podría representar la vivienda informal dentro del stock de edificios o viviendas en grandes centros urbanos, un segmento que considera especialmente vulnerable.“Lo que nos muestran nuestros análisis y lo que nos muestran nuestros modelos es que es muy alta y muy grave, muy preocupante”, dijo al referirse a la vulnerabilidad de estas edificaciones.El CEMECI plantea que evaluar las estructuras existentes permite identificar deficiencias en aspectos como la configuración resistente, los detalles del refuerzo, la calidad de los materiales y los sistemas constructivos. A partir de esa información se pueden establecer prioridades y determinar cuáles requieren reforzamiento.Hospitales, colegios y puentes: la preocupación no es solo que colapsenEl desafío adquiere una dimensión mayor cuando se trata de infraestructura esencial. El balance de la UNGRD muestra que el terremoto afectó 238 centros de salud, 2.486 centros educativos y 50 puentes vehiculares, además de vías, acueductos, centros comunitarios y aeropuertos.Para Perdomo, precisamente este tipo de infraestructura debe estar entre las prioridades de evaluación, especialmente cuando se trata de estructuras antiguas.“En la preocupación están las estructuras viejas, incluyendo todos los hospitales, todos los colegios, toda la infraestructura de soporte y ayuda a la comunidad que ya tiene muchos años de construida”, explicó.También llamó la atención sobre los puentes antiguos, particularmente aquellos construidos antes de aproximadamente 1995, que pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente a grandes cargas sísmicas.Un informe del CEMECI amplía esta preocupación: hospitales, estaciones de bomberos, centros de coordinación de emergencias, redes de transporte, plantas de tratamiento y otras edificaciones destinadas a la gestión del riesgo deben mantener su funcionamiento precisamente cuando ocurre una emergencia.La pregunta, entonces, no es únicamente si una estructura permanece en pie. También es si puede seguir funcionando.La nueva discusión: edificios que puedan recuperarse tras un terremotoDurante décadas, el objetivo fundamental de la ingeniería sísmica fue evitar el colapso y proteger la vida. Ese principio sigue siendo fundamental para Colombia. Pero la experiencia acumulada ha llevado a ampliar la discusión hacia el desempeño de las edificaciones después del terremoto.Perdomo explicó que un edificio construido bajo la normativa puede sufrir daños importantes durante un sismo de gran magnitud y, aun así, haber cumplido el objetivo para el cual fue diseñado si logró evitar el colapso y proteger a sus ocupantes.El problema es que una edificación puede sobrevivir estructuralmente y quedar inutilizada. El CEMECI señala que esta situación puede dejar hospitales sin atención, escuelas cerradas, empresas fuera de operación y familias sin posibilidad de regresar a sus viviendas.Por eso, la ingeniería sísmica está incorporando conceptos como resiliencia estructural, ingeniería basada en desempeño y recuperación funcional.“Los daños económicos, las pérdidas económicas de esos daños tienden a ser difíciles de recuperar en muchas ocasiones. Los edificios que están dañados, que son imposibles de reparar, entonces toca demolerlos”, advirtió Perdomo.El siguiente paso, de acuerdo con el investigador, es avanzar hacia diseños y tecnologías que permitan reducir esos daños. Mencionó la posibilidad de incorporar dispositivos especiales para absorber una mayor cantidad de energía sísmica o realizar inversiones iniciales mayores para construir estructuras más robustas.El CEMECI señala que tecnologías de este tipo ya hacen parte de experiencias internacionales y que en Colombia existen edificios que incorporan algunos de estos dispositivos, aunque todavía no se han desplegado a la escala que permitiría ampliar su impacto.Reforzar hoy puede evitar una factura mayor mañanaLa prevención aparece como otra de las grandes lecciones que deja el terremoto. El CEMECI sostiene que cada edificio reforzado antes de un terremoto puede contribuir a reducir pérdidas económicas, interrupciones de servicios y tiempos de recuperación.También plantea que la evaluación y el reforzamiento de las edificaciones existentes deben convertirse en una prioridad de la gestión del riesgo. Perdomo resumió el argumento desde la perspectiva económica: reforzar una estructura antes de un terremoto resulta sustancialmente menos costoso que repararla después de sufrir daños severos.“Renovar o reforzar una estructura tiene un costo X, mientras que repararla después de que se daña puede tener un costo que es de 5X a 10X”, afirmó.¿Qué debería hacer Colombia antes del próximo gran sismo?Para Perdomo, el primer paso es que el terremoto del 10 de agosto permanezca en la memoria colectiva y se traduzca en una cultura sismorresistente más amplia.También puede leer: Terremoto en Colombia: descargue la guía oficial para saber qué hacer antes, durante y después de un sismo“Tenemos que aceptar, tenemos que entender que nuestro país es así y que nosotros tenemos que comportarnos y tenemos que hacer las cosas en espera de que este tipo de cosas puedan suceder”, sostuvo.A partir de ahí, el investigador plantea dos líneas centrales: fortalecer la preparación y renovar o reforzar el entorno construido.