Egipto quiso convertir 19.500 km² del Sáhara en un mar para producir electricidad. Llegó a estudiar explosiones nucleares y en 2026 enterró definitivamente el proyecto

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La depresión de Qattara se encuentra hasta 134 metros por debajo del Mediterráneo, una peculiaridad que durante décadas alimentó un plan descomunal: abrir el desierto, dejar entrar el mar y aprovechar la caída del agua para generar energía. La última evaluación del Gobierno egipcio acaba de concluir que los riesgos y costes son demasiado grandes.